Alergia al polen. Síntomas y tratamientos

Artículo y fuentes actualizadas en: noviembre, 2019
Autor: Carlos Calderon

El polen está conformado por pequeños granos integrados por células espermáticas, es decir, producidas por las flores para reproducirse y fecundar. Generalmente, se caracterizan por ser partículas de color amarillo que se encuentran esparcidas en el aire.

Al disiparse en la atmósfera, algunas personas comienzan a sufrir de alergia al polen, pues lo perciben como un agente dañino que de inmediato causa una reacción en su sistema inmune. Al entrar en contacto con la piel, con los ojos o con las vías respiratorias, el organismo activa su sistema de defensa, produciendo sustancias químicas que son lanzadas al flujo sanguíneo, entre ellas, la histamina, que es la que origina el lagrimeo y los estornudos.

En España y en otras regiones del mundo, por lo general las gramíneas son las que causan mayor alergia, motivado principalmente a la concentración del polen en amplias extensiones de terreno. De hecho, el ciclo de polinización es amplio porque cada especie tiene su propio periodo de floración que muchas veces difieren entre sí. También hay otras plantas que producen alergias, pero en menor medida, como las palmeras, el plátano, la parietaria, el abedul y el olivo.

En las grandes ciudades, los vehículos, la calefacción y la contaminación industrial hacen que algunas plantas se mantengan a la defensiva ante las partículas de diésel, generando nuevas proteínas de estrés que afectan a la población.

Síntomas de alergia al polen y tratamiento

Los síntomas varían de una persona a otra, los que se presentan con mayor frecuencia son los que ocasiona la rinitis alérgica (congestión nasal), lagrimeo, picazón, conjuntivitis, enrojecimiento de los ojos, inflamación, estornudos, irritabilidad, fatiga, dolor de cabeza, cansancio, insomnio, migraña, tristeza y asma.

Aunque aún no se ha determinado de qué manera se pueden evitar los efectos de la alergia, los especialistas han formulado una serie de recomendaciones que parten de minimizar el contacto con estas partículas. Por ello, advierten que es prudente evitar los días de campo, reducir el número de actividades al aire libre, sobre todo en temporada de polinización.

De igual manera, sugieren que es importante preservar la higiene, lavando con frecuencia las manos y el rostro con agua limpia y fresca. En cuanto al hogar, señalan que es mejor mantener las ventanas cerradas en el día, al proceder con la limpieza utilizar una aspiradora y si vas a salir en temporada de polinización, colócate lentes de sol y una mascarilla.

A su vez, trasladarte en tu vehículo sin bajar los vidrios y al llegar de nuevo a tu hogar toma un baño y cámbiate de ropa. Hay quienes acostumbran usar filtros antipolen y purificadores de oxígeno. Por otro lado, no practiques rutinas fuertes de ejercicio en ciclos de polinización, ya que esto puede ocasionar asma, no podes ni cortes la grama, no extiendas tus prendas al aire libre y sobre todo, no olvides consultar al médico si presentas algún síntoma, pues es delicada la automedicación.

Afortunadamente, España cuenta con un calendario policlínico, el cual especifica los tipos de polen más frecuentes y su temporada de polinización máxima, de modo que puedas planificar tus actividades al aire libre sin mayor inconveniente.

Con el fin atenuar los síntomas de alergia al polen, los médicos prescriben algunos fármacos antihistamínicos, pero todo en función de las condiciones del paciente. Al saber con exactitud en qué momento del año hay mayor concentración de polen en el ambiente, podrás tomar las precauciones necesarias para prevenir los síntomas, evitando la exposición al alérgeno.

Sobre Carlos Calderon

carlos calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.