¿Blanca navidad? Navidades en casa o en la residencia

Cuando alguien de tu entorno ha recibido el diagnóstico de alzhéimer o demencia, puede ser difícil adaptarse, especialmente en un periodo tan especial como las fiestas navideñas. Muchas familias se encuentran frente a un dilema ¿pasamos las Navidades con él o dejamos que se quede en la residencia? No podemos darte una respuesta en un sentido u en otro, pero sí recordarte algunas cosas que puede que no tengas claras.

¿Abandono?

Cuando una persona con alzhéimer en fase avanzada vive habitualmente en una residencia, puede ser buena idea que pase las fiestas allí. Cualquier cambio tiende a desorientarles, incluso un viaje a casa, y puede que las luces, el bullicio, tantas caras distintas a las de todos los días… no sean una experiencia nada agradable para ellos. Por tanto, es posible que sea bueno que toda la familia hagáis una visita al hogar para la tercera edad o que participéis en las actividades que organiza el centro, pero organicéis las celebraciones sin él o ella.

Sabemos lo que estás pensando: que hacer algo así sería como poco perder el espíritu navideño y casi abandonar a tu familiar, que las reuniones familiares se arruinarían porque todos sentiríais tristeza y remordimientos.  Quieres mantener las tradiciones que amabas como siempre las has conocido y que tu familiar participe en los festines, los villancicos, reciba regalos…

No hay motivo para sentirse culpable

Pero lo cierto es que la experiencia de unas Navidades con una persona con alzhéimer (especialmente, si el deterioro cognitivo es avanzado) muy probablemente esté muy por debajo de tus expectativas. El alzhéimer y la demencia cambiarán drástica y permanente el carácter de tu familiar y su comportamiento. Así que tratar de forzar una situación como la que había antes de que se manifestase la enfermedad puede causarte un gran daño psicológico y graves molestias a la persona con esta u otra forma de demencia.

En las residencias para personas de la tercera edad, el día pasa a un ritmo distinto al que estamos acostumbrados: trata de hacer las visitas mejor por la mañana que por la tarde, y en ningún caso cuando ya se ha hecho de noche, que es cuando ya empiezan a estar más cansados. Es mejor minimizar el número de visitas y acudir en grupo siempre que sea posible. Si tu familiar está cansado o parece abrumado por la situación, lo mejor es no prolongar la visita.

Navidades en casa: viendo las cosas con lucidez

Si tu familiar aún no tiene un deterioro cognitivo muy acusado ni demasiados cambios de comportamiento, es posible que sea buena idea que celebréis las fiestas todos juntos. Pero eso no quiere decir que vaya a ser una Navidad tan buena como las anteriores, ni que la familia vaya a conjurarse para hacer de estas celebraciones algo realmente especial.

No hay nada feliz ni navideño en que alguien a quien amas desde hace décadas tenga una enfermedad degenerativa y en última instancia, fatal, y es bastante normal que los ánimos estén bastante bajos alrededor de la mesa. No te sientas frustrado/a si no son las fiestas mágicas que habías imaginado, y trata de hacer lo posible por pasarlas y hacerlas pasar del modo más agradable para todos.

Tácticas para compartir unas buenas Navidades

Si hace mucho que no ves a la persona con alzhéimer ni a su cuidador, puedes no conocer bien qué necesidades y rutinas específicas tiene. Si tu familiar va a quedarse una semana o más con vosotros, reserva tiempo para ti mismo y recargar las pilas después de varios días de atención constante.

Ten cuidado con las decoraciones navideñas. Las luces parpadeantes pueden confundir y desorientar al paciente. Prepara un espacio tranquilo donde pueda retirarse a descansar después de la comida. Es posible que este año las reuniones familiares sean más cortas que otros años y siempre que sea posible, en espacios pequeños y privados y no grandes hoteles o restaurantes. El alcohol está terminante prohibido, ya que puede interactuar con los fármacos que recibe.

Sonriendo al mal tiempo

Una persona con alzhéimer o demencia, al menos en las primeras fases de su enfermedad, todavía puede participar en algunas actividades en grupo y hacer cosas con su familia. Invítale a que ponga la mesa, eche una mano en la cocina o adorne el belén o el árbol de Navidad.

Cantar villancicos, si le gusta, puede ser muy buena idea, ya que estimula la mente y el cuerpo en una actividad en grupo. Además, a pesar de su enfermedad, es probable que sea el único que se acuerde bien de las letras de unos cuantos.

Autor: Ramón Rodríguez, Periodista