Nódulos reumatoides: Evolución y tratamiento

Los nódulos reumatoides son pequeñas deformidades óseas algo abultadas, duras e indoloras que se manifiestan en las coyunturas de los dedos de las manos, pies, las muñecas, codos, tobillos y en caso muy aislados se localizan en el organismo. Su tamaño puede variar desde 1 centímetro, algo más o menos parecido a un frijol hasta 5 centímetros, un tamaño similar al de una avellana y es una condición características de las personas que padecen artritis reumatoide.

Estas protuberancias están compuestas por colágeno degenerado y tejido conectivo, normalmente son asintomáticas y suelen ser más comunes en mujeres que en hombres. Hasta ahora el origen de la aparición de estos bultos no está muy claro, aunque con frecuencia empiezan a manifestarse en la etapa aguda de la artritis. La enfermedad es común en personas entre cuarenta y setenta años de edad.

Nódulos Heberden

A las protuberancias que aparecen en las articulaciones distales entre las manos y los dedos se le conoce como nódulos Heberden, mientras que a los abultamientos que se presentan en las articulaciones medias de los dedos, se les llama nódulos Bouchard. Estos nódulos se manifiestan inicialmente en un dedo y progresivamente aparecen en los otros y durante ese proceso están acompañados de enrojecimiento, sensibilidad e hinchazón, aunque en la mayoría de los casos no hay ningún tipo de molestia más que la estética.

En algunos casos las personas con nódulos reumatoides sienten las yemas de los dedos adormecidas y un poco de hormigueo, al igual que algo de torpeza al usar sus manos, no obstante en la mayoría de los casos, incluso en el de los bultos más grandes las personas mantienen el uso de sus manos con normalidad.

Estas protuberancias en los dedos pueden ser producto de un golpe o lesión, pero normalmente se manifiestan sin una contusión aparente. Curiosamente esta anomalía puede presentarse en varios miembros de una misma familia, por lo que puede considerarse una condición hereditaria.

Frecuentemente los nódulos Heberden y Bouchard no requieren de ningún tratamiento, y si llegase a haberlos, son tratados como componentes de cuadro inflamatorio general, en este caso será necesaria la ingesta de analgesicos o antiinflamatorios que no contengan esteroides, acompañados de fisioterapia para mantener la flexibilidad de las articulaciones. La infiltración con corticoides es otra alternativa que tiende a reducir el tamaño del bulto pero no a desaparecerlo en su totalidad. En los casos extremos que causen molestias severas o infecciosas y afecten la calidad de vida de la persona, la remoción quirúrgica dará buenos resultados.

Por todo lo anteriormente mencionado se puede asegurar que los nódulos reumatoides son lesiones completamente benignas que con el tiempo pueden desaparecer o involucionar en su desarrollo.