Medicamentos biológicos para la artritis

Los medicamentos biológicos o también conocidos actualmente como biofármacos, son aquellos productos creados con componentes propios de la naturaleza. Estos componentes pueden ser por ejemplo microorganismos, órganos o tejidos que tengan raíces de origen vegetal o animal.

Medicamentos biológicos: Concepto, tipos y usos

Estos podrían ser células o fluidos humanos o animales o mezcla de células por medio de la utilización de la ingeniería genética. Este tipo de tecnología es capaz de permitir que un gen humano elabore sustancias de otras plataformas vivas, como bacterias o células.

De forma menos compleja, podríamos concluir en que los medicamentos biológicos son aquellos producidos a partir de las sustancias naturales que generan los seres vivos. De esta forma siendo capaz de llevar a cabo el tratamiento de enfermedades extremadamente agresivas y críticas sin invadir con sustancias raras al organismo.

Entre estos ejemplos de estos medicamentos podríamos considerar las vacunas, la insulina, anticuerpos y las células madres. Algunas de las enfermedades más usuales y recurrentes que son tratadas de esta forma son: artritis, cáncer, hemofilia, esclerosis y la diabetes. Esto debido a que se han analizado aplicando la biomedicina ya que son enfermedades que se consideran “autoinmunes”.

Sin embargo, su elevado costo de producción y comercialización hace que sea extremadamente difícil de adquirir por el consumidor. Esto sobre todo si hacemos un análisis sobre la adquisición de estos medicamentos en países subdesarrollados.

La Artritis: Concepto, tipos y tratamientos con Bio medicamentos

La artritis la podemos definir como una enfermedad o afección aguda que se puede detectar debido a la inflamación de las coyunturas o conexiones de las articulaciones. Estas inflamaciones se caracterizan por un dolor y rigidez que afectan a las articulaciones, los tejidos cercanos y otros elementos tales como músculos y huesos. Entre los tipos de artritis más usuales en la actualidad podemos encontrar:

La artritis ósea o Artrosis: Caracterizada por el desgaste entre huesos, permitiendo así el roce de los mismos, ocasionando dolor y entumecimiento. Es uno de los tipos de artritis que puede presentarse en diferentes áreas del cuerpo. Es posible disminuir sus síntomas con ayuda de descansos, una alimentación balanceada y ejercicios supervisados por especialistas.

La artritis reumática  o reumatoide: Es una condición de tipo degenerativa,  caracterizada por un dolor crónico, inflamación y rigidez de cartílagos y ligamentos. Esta condición puede llegar a ocasionar la pérdida parcial o total de las funciones de la articulación. Frecuentemente es presentada en el área de las muñecas, dedos y rodillas.

Se le considera comúnmente como una enfermedad autoinmune. Esto debido a que el organismo puede dejar de defenderse, permitiendo que las enzimas, anticuerpos y citocinas afecten a los huesos y dañando los tejidos.

La osteoporosis: Enfermedad de tipo esquelética vinculada a la disminución de la densidad de masa ósea del organismo. Esta hace que los huesos más porosos y por ello más frágiles, tanto que se pueden rompe con facilidad y frecuencia.

La polimialgia: Condición reumática inflamatoria extremadamente dolorosa de la que aún se desconoce su origen. Ataca fundamentalmente a personas mayores de los 50 años. Es capaz de ocasionar dolor y rigidez en los hombros y las caderas, logrando incluso  la discapacidad parcial o total de la articulación.

De acuerdo a sus métodos de acción, podremos encontrar diferentes tipos de biofármacos para afecciones de tipo ósea, artríticas y reumáticas. Los inhibidores del factor de necrosis tumoral son proteínas liberadas de células del sistema inmunitario. Está células se encargan de intervenir en la inflamación, muerte de células vivas y  destrucción articular que generan en enfermedades artríticas.

El certolizumab, pegol, adalimumab, etanercept y golimumab son unos de los biofármacos más reconocidos para el tratamiento de estas enfermedades. Otros no tan conocidos serían el rituximab, tocilizumab, y el interleu.

Todos estos fármacos no son de libre comercialización, es decir, que son de una fabricación bastante limitada. Esto se debe a que son elaborados en laboratorios de alta tecnología los cuales conllevan grandes y elevados costos. Haciendo de esta forma casi inaccesible y hasta desconocidos por muchos pacientes que prefieren dirigirse hacia los tratamientos convencionales con medicamentos de producción general, inclusive teniendo en cuenta los efectos secundarios que estos generan.