El tratamiento corticoides para la artritis

Concepto y tipos de corticoides

Se les conoce como corticoides a cualquier tipo de hormonas de especie esteroide que son producidos por el ser humano por medio de sus glándulas suprarrenales. También existen las que son producidas por el hombre conocidas como los esteroides sintéticos similares a  la función de las que son concebidas de manera natural.

Los corticoides que son fabricados por el cuerpo de forma natural serían la cortisona y la hidrocortisona, producidos por la porción exterior de la glándula suprarrenal denominada como la corteza. Desde allí se origina su nombre “corticoide”.

Los corticoides que son denominados de tipo “sintéticos”, imitan las acciones que realizan los corticoides naturales. Estos mismos se pueden utilizar para lograr reemplazar su producción en los individuos que cuenten con glándulas suprarrenales que no pueden producir las cantidades adecuadas de esta sustancia.

Existen dos clases de estas hormonas: los glucocorticoides, producidos en reacción al estrés, siendo bastante beneficiosos para el metabolismo de las grasas, los carbohidratos y las proteínas. Por el otro lado encontraremos a los mineralocorticoides, los cuales tienen la capacidad de poder regular el equilibrio de la sal y el agua en nuestro organismo.

¿Para qué se utilizan los corticoides?

Los corticoides se utilizan primordial y ampliamente en la medicina general gracias a sus potentes acciones antiinflamatorias e inmunosupresoras.

En el campo del tratamiento de las enfermedades de tipo artríticas y reumáticas, y en el caso del tratamiento de corticoides para la artritis,  estos cumplen roles fundamentales, ya que con dosis mínimas de esteroides se logrará proporcionar alivios significativos contra lo múltiples dolores y la rigidez.

Corticoides en las enfermedades artríticas

Principalmente son antiinflamatorios, múltiples pacientes que padecen este tipo de enfermedades reumáticas experimentan grandes niveles inflamatorios en sus articulaciones. Este es  proceso que causa que el dolor presentado en las articulaciones. La inflamación puede tener lugar en las articulaciones en tendones o en diferentes articulaciones durante un mismo tiempo.

Inyectar esteroides en las zonas inflamadas permite administrar dosis mayores del medicamento de forma directa en el área afectada,  proporcionando así un alivio casi inmediato.

Este procedimiento resulta poco invasivo y no quirúrgico, pero es paliativo no curativo en su totalidad. Suele ser uno de los tratamientos mejores aceptados por diferentes pacientes de avanzada edad debido a que no contiene efectos secundarios de gran relevancia.

Su aplicación se ve en ocasiones criticada y limitada por diversos especialistas ya que su uso prolongado es capaz de causar debilitamiento y hasta una destrucción de los tejidos de la zona a tratar. Está estadísticamente comprobado que afectados tratados durante lapsos de tiempos medianos y largos suelen terminar con procedimientos quirúrgicos gravemente relevantes y en generalmente resultando en casos de difícil recuperación post-operatoria.

También los corticoides se pueden utilizar en procedimientos donde se inyecta una dosis muy alta del medicamento en alguna de las venas. Este resulta ser un procedimiento altamente riesgoso y suele ser utilizado cuando la artritis es muy severa con respecto a la inflamación y dolores o cuando se ve comprometido el sistema inmunosupresor del afectado.

El uso de corticoides en niños y jóvenes afectados por este tipo de enfermedades artríticas  y reumáticas ya sean agudas o graves, debe ser evaluado por especialistas altamente calificados. Esto se debe a que no puede utilizarse en ellos sin cumplir con protocolos muy definidos y rigurosos para ser suministrados. La inmunización rutinaria de los niños de corta edad debería haberse completado en su totalidad antes de que se requiera aplicar algún tratamiento con esteroides, ya que estos serian capaces de inhibir las propiedades de las vacunas.