Cáncer de laringe, causas, detección y tratamiento

El cáncer de laringe se origina por el crecimiento acelerado de las células que hacen vida en la laringe y puede extenderse desde la lengua hasta la tráquea. De acuerdo con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) una de las causas de este cáncer de garganta puede ser el tabaquismo o el abuso del alcohol.

Sin embargo, también tiene mucho que ver la edad, el género, seguir dietas deficientes en verduras y frutas e inclusive, haber tenido en algún momento una irritación generada por alguna infección. Los síntomas de la enfermedad aparecen de forma tardía, por eso se dificulta el diagnóstico.

Síntomas del cáncer de garganta

Cuando una parte de la laringe, específicamente la supraglotis, se ve comprometida, la persona puede experimentar ronquera y algunas alteraciones en el tono de la voz, más si fuma. También se evidencia un incremento en el volumen de los ganglios linfáticos del cuello sin explicación alguna, sequedad, dolor al tragar, falta de aire y en ocasiones, dolor en los oídos.

Tipos de cáncer de laringe

Los especialistas han logrado clasificar esta enfermedad de acuerdo con la ubicación de las células afectadas. Según la altura de la laringe, se puede hablar de cáncer supraglótico, glótico o subglótico. En los casos de que se comprometan las mucosas, se pueden diagnosticar carcinomas escamosos.

Cómo diagnosticar la enfermedad

Si la persona permanece disfónica o ronca por un periodo superior a dos semanas, es prudente que acuda al especialista. Son muchas las pruebas diagnósticas que se pueden indicar, entre ellas:

Análisis de sangre

Una muestra de sangre es una vía ideal para diagnosticar el cáncer de laringe.

Laringoscopia

Con un tubo o cánula, después de haber anestesiado al paciente, se procede a analizar la laringe, verificando el estado de la estructura interna a través de un microscopio.

Otros estudios

De igual forma, hay otros estudios que permiten descartar cualquier anomalía o avance de células cancerosas. Los más comunes son: la fibrolaringoscopia (se explora el área con un tubo fino que se introduce en la nariz), la tomografía computarizada de cuello y de cabeza, la resonancia magnética, radiografías de tórax, ecografías abdominales y gammagrafías óseas, las cuales descartan totalmente la presencia de tumores.

Los protocolos de tratamiento a seguir dependen del avance de la enfermedad. Es fundamental que se reduzcan al máximo los hábitos nocivos y que se eviten otros factores de riesgos vinculados al tabaco y al alcohol. Muchos pacientes han salido del cuadro tras someterse a cirugía, pero todo depende del tamaño del tumor.

Técnicas de cirugía

Las técnicas más realizadas son:

-Linfadenectomía cervical (se extraen los ganglios linfáticos).

-Laringuectomía supraglótica (se quita una porción de la supraglotis).

-Laringuectomía total (se extirpa completamente la laringe).

-Cordectomía (se extirpa una cuerda vocal con láser).

También hay quienes deciden cambiar las cirugías por radioterapia y quimioterapia. De hecho, pueden complementarse estos tratamientos si el paciente registra mejoría. Si la enfermedad se detecta a tiempo puede curarse sin mayor inconveniente.