Alimentos anticáncer, ¿qué es verdad y qué es mentira?

Muchas dietas y terapias anticáncer no se basan en estudios o, si lo hacen, se interpretan de forma parcial y sesgada.

Actualmente, cualquiera puede escribir lo que se le ocurra y publicarlo en internet, ese infinito armario donde todo cabe. Precisamente porque todo cabe, con frecuencia es difícil encontrar una camiseta limpia entre el montón de ropa inservible.

Si escribes «alimentación y cáncer de ovario» en Google, comprobarás que te salen… ¡1.990.000 resultados! Muchos de ellos hablan de dietas, alimentos o suplementos nutricionales que supuestamente impiden el desarrollo de la enfermedad o que incluso la curan una vez que ha aparecido. Pero ¿cuántos de ellos son confiables? ¿Serías capaz de hallar la camiseta limpia entre tanta ropa para tirar?

Cuando a una mujer la diagnostican de cáncer es comprensible que busque cualquier tratamiento que la ayude a curarse. Sin embargo, muchas dietas y terapias no se basan en estudios o, si lo hacen, se interpretan de forma parcial y sesgada. En demasiadas ocasiones las afirmaciones acerca de los alimentos o productos milagrosos son claramente fraudulentas y peligrosas.

¿Queremos decir con esto que la alimentación no juega ningún papel en la prevención y el tratamiento del cáncer de ovario? Ni mucho menos. De hecho, es importante que las mujeres afectadas de cáncer de ovario lleven una dieta saludable y nutritiva, a pesar de que a veces no sea fácil, debido tanto a la debilidad e inapetencia causada por la enfermedad como a los efectos secundarios del tratamiento (en este sentido, pueden ayudarte algunas pautas de alimentación).

Lo que buscamos es advertir contra las dietas que prometen hacer desaparecer la enfermedad por arte de magia, y que pueden poner en riesgo la salud de quienes las siguen ciegamente. Hoy por hoy, ningún alimento, dieta o suplemento ha demostrado de forma concluyente reducir el riesgo de cáncer de ovario, mucho menos curarlo. Duda de la comida salvadora y nunca abandones el tratamiento médico a cambio de dietas y terapias que la ciencia no ha avalado.

Dicho esto, existen investigaciones que indican que es posible (lee bien: posible, no seguro) que determinados alimentos reduzcan el riesgo de padecer esta enfermedad. Aunque los resultados son contradictorios y no están confirmados, puede ser beneficioso incluir estos alimentos en la dieta, siempre que esta sea equilibrada:

· Té, especialmente el verde y el negro: es rico en flavonoides, que parecen tener un efecto sobre las hormonas femeninas, lo cual, unido a sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antiproliferativas, puede tener un efecto favorable sobre el cáncer de ovario.

· Vegetales crucíferos: son el brócoli, la coliflor, el repollo y las coles de Bruselas. Algunos estudios muestran que pueden prevenir el cáncer de ovario.

· Frutas y verduras: manzana, uva, cítricos, arándanos, peras, espinacas, cebolla… Al igual que el té, son alimentos ricos en flavonoides. Las verduras ricas en carotenoides y licopenos, como la zanahoria y el tomate, también pueden disminuir el riesgo de sufrir esta enfermedad.

· Ácidos grasos omega-3: están presentes, sobre todo, en el pescado azul, y también parecen ser útiles para prevenir el cáncer de ovario.

Por el contrario, otros alimentos parecen aumentar el riesgo de sufrir cáncer de ovario:

· Grasas saturadas, en especial las grasas trans: se encuentran en alimentos de origen animal (carne, lácteos), bollería, algunos aceites —como el de palma y el de coco—, alimentos procesados…

En conclusión, te recomendamos no creerte a pies juntillas las virtudes milagrosas de suplementos y dietas, aunque puede ser buena idea aumentar el consumo de ciertos alimentos, dentro de una dieta nutritiva y variada.

Fuentes

Han B, Li X, Yu T. Cruciferous vegetables consumption and the risk of ovarian cancer: a meta-analysis of observational studies. Diagnostic Pathology 2014, 9: 7. Disponible en http://www.diagnosticpathology.org/content/9/1/7

Merrit MA et al. Dietary fat intake and risk of epithelial ovarian cancer by tumour histology. BJC 2014, 110: 1392-1401.

Autor: Ana Gómez, Médico de Familia

Última modificación: 29 mayo 2017