Cáncer de ovario y la etapa avanzada

Diagnosticar el cáncer de ovario en su etapa inicial no es un procedimiento fácil, pues los síntomas no se presentan de manera instantánea y suelen ser confusos. Cuando se detecta de forma exacta la patología, lamentablemente ya se encuentra en etapa avanzada y ha afectado considerablemente a otros órganos.

Usualmente, esta enfermedad se le atribuye al factor genético y como no hay un examen específico que permita diagnosticarlo, hay muchos factores de riesgo que pueden perjudicar a la mujer en su etapa madura. Los síntomas del cáncer de ovario en etapa avanzada incluyen diarrea, estreñimiento, inflamación estomacal, sensación de llenura, dolor en el pecho, en la espalda y falta de aire.

Fase terminal por cáncer de ovario

Como los ovarios son órganos pequeños, el cáncer se detecta cuando ya se ha expandido y los exámenes evidencian que hay distensión en el abdomen, tumores en la zona pélvica y un ritmo respiratorio débil. En el instante en que los médicos presumen que la paciente está por sufrir una metástasis por cáncer de ovario realizan una tomografía computarizada del abdomen y de la pelvis, aunque también es válida una ecografía en la pelvis.

Estos exámenes permiten visualizar el grado del tumor que se encuentra en los ovarios y permiten confirmar si hay otros tumores o presencia de líquido en el abdomen, lo cual confirma la metástasis peritoneal y la metástasis pulmonar por cáncer de ovario. El CA 125 es un examen de sangre que se practica para cerrar el diagnóstico. Aunado a ello, una biopsia puede despejar cualquier duda que se tenga al respecto.

En la etapa 4, el cáncer de ovario ya se ha esparcido hasta alcanzar el hígado, entre otros órganos por fuera del abdomen. En la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta en la etapa 3 y allí se dificulta indicar un tratamiento que pueda combatirlo a cabalidad, por eso se torna mortal y cobra la vida de más de 14 mil pacientes al año.

Los médicos señalan que los factores de riesgo también están ligados al tabaquismo, a los antecedentes familiares, a la endometriosis, infertilidad, al síndrome de ovarios poliquísticos y a la obesidad. Otra de las alertas va dirigida a las mujeres que tuvieron su primera menstruación antes de cumplir los 12 años y las que llegaron a la fase menopáusica antes de los 52 años de edad. Los genes responsables del cáncer de mama (1 y 2) –BRCA 1 y BRCA 2- aumentan también las posibilidades de aparición del cáncer de ovario por una especie de mutación.

Al revisar los antecedentes familiares con asesoría médica, es posible que se pueda realizar un diagnóstico a tiempo y combatir la anomalía, definiendo estrategias que conlleven al bienestar y a ampliar la calidad de vida mientras se inicia el tratamiento con miras a alcanzar la mejoría.