Cuidados de la piel en pacientes oncológicos

La piel es el órgano de mayor extensión del cuerpo humano y sirve como barrera de protección frente a agentes patógenos del exterior. A su vez, también se puede ver afectada por incidencias en el interior del organismo, y un ejemplo claro es el de los pacientes que sufren cáncer.

Los tratamientos oncológicos siempre afectan a la piel y los cambios se hacen más que evidentes. Aunque los efectos secundarios varían en función del tipo de tratamiento, pero de forma general pueden aparecer sequedad, irritación cutánea, manchas

Según la Asociación Española contra el Cáncer, en estos casos se recomienda utilizar productos que no contengan alcohol para reducir al mínimo la sequedad y evitar irritaciones. Es importante señalar que las afecciones que produce el cáncer en la piel suelen ser transitorias y que con algunos consejos, las dolencias o afecciones son mucho menores.

¿Qué problemas cutáneos enfrentan las personas que desarrollan esta enfermedad?

Radioterapia y quimioterapia pueden ocasionar afecciones importantes en la piel que deben ser tratadas, pero que en la mayoría de los casos son transitorias. Los exantemas, las reacciones de fotosensibilidad, la radiodermitis, o las xerosis son consecuencia de la radioterapia.

La consecuencia más evidente de estos problemas es la sequedad extrema de la piel o erupciones cutáneas que generan más un rechazo social que un problema grave de salud. Así, muchos laboratorios trabajan exclusivamente o con líneas específicas para el diseño de productos dermocosméticos para el paciente oncológico.

Las manchas en la piel, la hiperpigmentación, es otro de los problemas que aparece si se recibe quimioterapia. Lo habitual es que se localicen en zonas de roce y en los pliegues cutáneos. En esos casos, el uso de cremas despgimentables puede ser una buena solución, pero hay que usarlas bajo la recomendación o la prescripción de un médico o un dermatólogo.

Las pautas de cuidado con tratamientos oncológicos

Las personas que están bajo tratamiento de radioterapia o quimioterapia pueden utilizar sustancias hidratantes de manera habitual, pues su objetivo es restaurar el efecto barrera de la piel. La Asociación Española Contra el Cáncer recomienda utilizar cremas hidratantes o aceites corporales y para la limpieza es aconsejable utilizar de manera diaria agua templada y jabones suaves.

Las cremas para la piel para tratamientos oncológicos engloban desde cuidados faciales hasta cuidados corporales que se absorben de manera rápida, sin necesidad de masajearse para evitar dañar la piel con el roce.

Todos estos productos deben ser utilizados atendiendo a una serie de pautas, como por ejemplo, aplicar cremas hidratantes que no generen daño sobre la piel ni la resequen cada 12 horas, realizar los baños de agua tibia comentados, masejear la piel en caso de que sea necesario de manera suave para no incidir en su hipersensibilización y secarla con delicadeza.

Cuidado con el sol

El sol es el agente externo que más impacto puede generar en la piel de pacientes con cáncer. La exposición directa favorece la aparición de manchas o el aumento de las ya existentes. Esto implica evitar las horas centrales del día para salir a la calle, usar gorro para la cara y la cabeza, ropa que cubra y crema protectora que sea compatible, que no genere interacciones.

La quimioterapia es más peligrosa para la piel que la radioterapia a nivel global, especialmente en lo referido a las irritaciones cutáneas, porque estas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Cuando se recibe tratamiento de radio, la piel afectada solo es la radiada. Sin embargo, con quimio, las irritaciones aparecen con frecuencia en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Por fortuna, en la mayoría de ocasiones desaparecen al terminar el tratamiento y no necesitan atención especial.

No obstante, en determinadas situaciones, el tratamiento de radioterapia puede producir alteraciones más severas en zonas localizadas de la piel. El aspecto de la piel que resulte dañada por los tratamientos irá evolucionando de manera progresiva y pasados unos meses, su estado de salud será el mismo que el del resto del cuerpo.

Los tratamientos oncológicos presentan importantes efectos secundarios a nivel cutáneo, pero estas afecciones o dolencias no comprometen la vida del paciente. El aspecto más reseñable es que deterioran su imagen y su calidad de vida. De este modo, mantener una buena dinámica de cuidados ayuda a reducir el impacto y la duración de esos problemas en la piel, que son pasajeros en la mayoría de situaciones.