¿Qué hacen los antidepresivos en tu cerebro?

¿Como actúan los antidepresivos en el cerebro? ¿Crean dependencia? Las respuestas a estas preguntas y a algunas más, aquí.

Su consumo ha aumentado considerablemente durante las últimas dos décadas y es que, muy a nuestro pesar, la depresión es una enfermedad que cada vez afecta a más personas. La causa de esto no está clara: sabemos que se trata de una condición multifactorial en la que intervienen diferentes variables como la personalidad, la exposición a situaciones vitales estresantes y la susceptibilidad biológica. Sin tratamiento, sus síntomas pueden perdurar durante semanas, meses e incluso años, por lo que resulta fundamental ponerse en manos de un profesional que, cuanto antes, prescriba una terapia.

En líneas generales, la depresión se trata con una terapia combinada de medicación y psicoterapia. En cuanto al tratamiento farmacológico, en la actualidad existen multitud de alternativas para abordar la enfermedad. En las siguientes líneas vamos a analizar cómo actúa cada uno de estos medicamentos en nuestro cerebro.

Antidepresivos tricíclicos

Los antidepresivos tricíclicos clásicos están constituidos por un anillo central con siete elementos y un nitrógeno terminal que contiene tres elementos (aminas terciarias) y dos elementos (aminas secundarias). Las aminas terciarias incluyen amitriptilina, imipramina, doxepina, trimipramina y clomipramina, mientras que las aminas secundarias incluyen desipramina, protriptilina y nortriptilina.

Aunque se trata de unos medicamentos realmente eficaces, también presentan un abanico de efectos secundarios más amplio que el del resto de antidepresivos. Lo que hacen estos fármacos es impedir la recaptación tanto de la serotonina como de la noradrenalina, lo cual, como consecuencia, da lugar a un aumento de los niveles de ambos neurotransmisores en el encéfalo.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Seguros y eficaces, los ISRS son a menudo los fármacos a los que inicialmente se recurre cuando se aborda un cuadro depresivo por primera vez. Concretamente, estos antidepresivos actúan incrementando los niveles extracelulares del neurotransmisor serotonina. Para ello, estos fármacos inhiben la recaptación de este neurotransmisor hacia la célula presináptica.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina reciben este nombre (selectivos) porque son capaces de actuar únicamente sobre este neurotransmisor (la serotonina) y no sobre otros.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (ISRNS)

Tienen un efecto más potente que los ISRS y son considerados tan eficaces como los tricíclicos. Actúan sobre dos neurotransmisores con un papel fundamental en el estado de ánimo: la serotonina y la noradrenalina, y su mecanismo es muy similar al de los antidepresivos tricíclicos.

Estos fármacos cuentan con una gran ventaja: no producen sedación y por lo general sus efectos secundarios son menores que en el caso de los antidepresivos tricíclicos. No obstante, pueden provocar visión borrosa, dolor de cabeza, nauseas, cambios en el apetito o temblores.

¿Crean dependencia los antidepresivos?

La respuesta corta es un no. Sin embargo, es importante que cuando vaya a interrumpirse el tratamiento, la retirada de los medicamentos se haga de forma progresiva. En el caso de que la persona experimente algún tipo de dependencia, debe saber que probablemente esta tengo un carácter psicológico. Aun así, lo ideal es que consultes con tu psiquiatra cualquier interrogante que te surja respecto a la medicación que tomas. Él es la persona más apropiada para ayudarte a despejar dudas.

Autor: Purificación Salgado, Periodista