Tratamiento de la depresión Endogena

La depresión entra en la categoría de trastornos afectivos y es una manera de reprimir el dolor que desencadena una serie de síntomas relacionados con la psiquis y también con el cuerpo al inducir la somatización. El entorno del paciente influye al momento de levantar el diagnóstico, pues de ello depende que se tomen las medidas adecuadas.

El tratamiento de la depresión está sujeto a las condiciones del paciente, pues según sea el cuadro, moderado o grave, se prescriben los fármacos antidepresivos. Generalmente, los pacientes combinan la medicación con la psicoterapia y el especialista es la persona ideal para indicar por cuánto tiempo debe someterse al tratamiento, al tiempo de explicar cuáles son los beneficios que obtendrá y qué tipo de reacciones adversas puede presentar.

En la depresión endógena, el tratamiento farmacológico está indicado exclusivamente a los pacientes moderados o graves, mientras que las demás personas con manifestación leve sólo acuden a terapia psicológica. Y es que en caso de que no se observe mejoría con los tratamientos alternativos, según el grado de depresión, también se acude a los fármacos.

Qué es conveniente saber sobre el tratamiento antidepresivo

Dicho por los psicólogos, la terapia con fármacos es un tratamiento de primera línea y un poco más del 53 por ciento de los pacientes logra reducir al máximo los síntomas, mientras que tan sólo una porción de la población superior al 30 por ciento no presenta mejoría después de tres meses.

Por otra parte, a nivel psicoterapéutico, este trastorno es tratado con la técnica cognitivo-conductual y con la terapia interpersonal. Al hablar de efectividad, la primera es tan exitosa como la segunda, sólo que la interpersonal tiene un efecto más lento que la cognitiva e incluso, que los fármacos.  

El tiempo de duración del tratamiento farmacológico en la depresión, depende de las condiciones del paciente, del diagnóstico y de la mejoría que presente. Si se combina la psicoterapia con los medicamentos en aquellos cuadros graves o crónicos, por supuesto que los resultados serán provechosos y la efectividad se incrementa, cosa que no sucede cuando se separan las terapias.

De hecho, la modalidad cognitivo- conductual, comúnmente se utiliza en aquellos tratamientos de refuerzo, especialmente cuando la persona experimenta recaídas. A manera de prevención, permite canalizar los llamados “síntomas residuales” que posteriormente pueden desencadenar nuevas crisis depresivas.

Otras alternativas

Paralelamente, existen otra serie de alternativas que pueden ser altamente beneficiosas para los pacientes con depresión. Entre ellas, la práctica de ejercicio, puesto que incrementa el nivel de bienestar y libera endorfinas en el organismo. Lo recomendable es seguir una rutina de 3 veces por semana, con un entrenamiento de 45 minutos.

También, la autoayuda guiada puede suministrar las herramientas necesarias para que el paciente aprenda a controlar sus emociones. En algunos casos, se tiende a aplicar una terapia electroconvulsiva, a fin de estimular el sistema nervioso central e inducir la relajación en los adultos que tienen una depresión grave. Por último, hay quienes recomiendan la Hierba de San Juan, puesto que contiene propiedades antidepresivas que han sido objeto de múltiples estudios.

Últimos fármacos para la depresión

Hay una serie de medicamentos antidepresivos que son recetados con el fin de regular el origen neurobiológico de la depresión, equilibrando la emisión de neurotransmisores en el cerebro. Los principales son:

IMAOs

Neutralizan los efectos de una enzima, responsable de destruir a los neurotransmisores. Los médicos suelen ser cuidadosos porque estos fármacos interactúan con algunos alimentos, generando efectos secundarios.

Duales

Elevan los niveles de noradrenalina y de dopamina en el organismo, al igual que la serotonina. Entre ellos: Venlafaxina, Mirtazapina, Duloxetina y Bupropion.

ISRS

Son los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, unos de los más usados de hecho, en especial la Fluoxetina y el Prozac, además de la Paroxetina,  Citalopram, Fluvoxamina, Sertralina y Escitalopram.

Melatoninérgicos

Trabajan sobre la melatonina, como la Agomelatina.

Tricíclicos

Su estructura está integrada por tres anillos. Los más prescritos son: Imipramina, Nortriptilina, Amitriptilina y Clomipramina.

Por otra parte, vale acotar que el estado de ánimo ideal es el que se denomina eutimia. Así que, bajo este concepto, hay otra serie de medicamentos que actúan como estabilizadores del ánimo y ayudan a prevenir las recaídas en los pacientes que padecen trastorno bipolar. Podemos mencionar el Litio, Aripiprazol, Olanzapina, Carbamacepina, Valproato, Lamotrigina, Asenapina, Oxcarbacepina, Quetiapina y Asenapina.