Predisposicion genética. ¿Qué es?

La dermatitis atópica es una condición de la piel que se caracteriza por la aparición de irritación en ciertas áreas de la piel, lo que puede ser particularmente molesto y, en ciertas ocasiones, dañina en demasía para la salud.

Esta condición puede afectar tanto a niños como adultos y poder darse en cualquier área de la piel, lo que la hace un tanto molesta y complicada de tratar.

Qué es predisposición genética

La predisposición genética se conoce como la receptividad de una persona, o la capacidad, de tomar un aspecto hereditario de un miembro de la familia. Su forma más simple es el hecho de tomar aspectos de los progenitores, como el color de ojos, el del cabello y estructuras óseas de los familiares anteriores.

Sin embargo también están las enfermedades y patologías que pueden ser heredadas de parientes enfermos. Es por ello que la predisposición genética es la parte en la ciencia médica que habla de la probabilidad de una persona de recibir enfermedades de sus familiares.

En el caso de familias con historial de hipertensión, diabetes e infartos esto puede aumentar las probabilidades de que un hijo los desarrolle posteriormente. En el caso de la dermatitis se da de la misma manera. Si hay historias de parientes con dermatitis atópica, hay una probabilidad de manifestarla.

Dermatitis genética

Esta patología en particular cuenta con una relación genética patente en la misma, lo que quiere decir que en el caso de los parientes que padezcan en esos momentos la enfermedad, podrán ser un punto de partida para que otros miembros de la familia la padezcan también.

Esto quiere decir que cualquier persona que padezca de la enfermedad puede tener en casa un antecedente de algún pariente, bien sea un tío, un primo, los padres o vuelos que han padecido de alguna alergia o de una dermatitis en el pasado, que bien pueda ser o no atópica. En estos casos el paciente tendrá una probabilidad de padecerla, en el caso de que sean los padres los afectados de un 15% si es uno de ellos y de un 40% si ambos padres sufren la condición, mientras que si son parientes no inmediatos, como los tíos o los abuelos las probabilidades se reducen a un 5% a 8% pero sigue siendo posible que se padezca la enfermedad.