El grupo sanguíneo factor AB, RH y más

Artículo y fuentes actualizadas en: diciembre, 2019
Autor: Carlos Calderon

El grupo sanguíneo se determina tras la clasificación de los tipos de sangre, según la densidad de los glóbulos rojos, lo cual está sujeto directamente a los antígenos en el sistema AB0 y por supuesto, al factor Rh. Del grupo sanguíneo y su factor, depende que se puedan realizar transfusiones sanguíneas, pues debe haber compatibilidad para evitar reacciones inmunológicas adversas como por ejemplo, la anemia, las fallas renales, la hemólisis o problemas circulatorios.

Karl Landsteiner fue el primer científico austriaco que se enfocó en la caracterización de los grupos sanguíneos, por lo cual fue merecedor del Premio Nobel de Fisiología en la época de 1930. Realizando pruebas con sueros elaborados con anticuerpos, a fin de determinar los grupos AB+ y B+, analizó diversos antígenos.

Enfermedades por incompatibilidad

De tal forma que, el grupo sanguíneo AB positivo y las enfermedades tienen una estrecha relación. Básicamente, sucede cuando hay incompatibilidad en el factor Rh. Por eso, el Rh negativo y las enfermedades han sido objeto de múltiples análisis.

Una de las repercusiones, radica en lo que especialistas llaman eritroblastosis fetal o mejor conocida como enfermedad hemolítica del recién nacido, la cual es detectada cuando la incompatibilidad sanguínea entre los padres es mayor. En este caso, el bebé toma el gen RH dominante, es decir, el del padre, y al ser diferente al de la madre, surgen severas complicaciones durante el proceso de gestación. Afortunadamente, con una inyección de gammaglobulina, los anticuerpos son bloqueados y la madre no corre ningún tipo de riesgo.

Donaciones

A los fines de evitar irregularidades durante el proceso de transfusión, conocer tu grupo sanguíneo es crucial, de este modo, puedes apegarte a las normativas de salubridad para evadir la incompatibilidad. Cada persona lleva en su sangre un tipo de antígeno, por ello no puede introducirse uno diferente, porque alteraría el sistema inmunológico, provocando lo que muchos llaman “reacción transfusional”.

De esta manera, alguien que tenga grupo sanguíneo tipo A puede donar a otros que también sean grupo A o grupo AB, mientras que el tipo B puede donar al B y personas AB. A la par, el tipo AB sólo es compatible con el mismo grupo sanguíneo AB y finalmente, el O puede donarle a cualquiera de los anteriores, pues es prácticamente un tipo de sangre universal. Sin embargo, una persona que pertenezca al grupo O- sólo puede recibir este mismo tipo de sangre. Por otro lado, las AB+ pueden recibir donantes de cualquier tipo.

De acuerdo con la Fundación Española de Donantes de Sangre, porcentualmente hablando, los grupos que más predominan son el A en el 45 por ciento de la población en dicha región, seguido del 0 con el 43 por ciento, el B con el 9 por ciento y por último, el AB pertenece al tres por ciento de la población. Por otro lado, según últimos registros, cerca del 85 por ciento de las personas es Rh positivo, mientras que un 15 por ciento es Rh negativo.

¿Qué sucede cuando un donante no es compatible?

En líneas generales, cuando el plasma es diferente, hay destrucción de los glóbulos rojos y por ende, la transfusión falla y la persona que recibe la sangre puede presentar insuficiencia renal aguda. Para mayor seguridad, en muchos laboratorios se estila analizar la sangre del donante para separar sus componentes principales (plaquetas, plasma y glóbulos rojos).

Además, la sangre se considera Rh positiva cuando tiene activo el antígeno Rh y negativa, cuando hay ausencia del mismo. Vale acotar que el grupo sanguíneo se hereda cuando se recibe la carga genética.

Sobre Carlos Calderon

carlos calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.