La epilepsia y la vida sexual

La epilepsia es un trastorno en el cerebro que origina convulsiones espontáneas y repetitivas. Si el paciente no recibe la atención adecuada, puede sufrir de crisis epilépticas caracterizadas por una descarga neuronal fuera de lo normal, donde las convulsiones hacen que se pierda la conciencia.

Entre las causas más comunes de esta enfermedad, está la falta de oxígeno durante el nacimiento, intoxicaciones, infecciones cerebrales, enfermedades genéticas, tumores, problemas circulatorios, cardíacos o por traumatismo craneoencefálico.

Contrario a lo que muchos pudieran pensar, una persona con epilepsia puede tener relaciones sexuales sin ningún problema, a excepción de algunos casos. La enfermedad no interfiere para nada con el acto sexual, lo único que se recomienda es que el paciente se mantenga al día con la medicación. Se puede decir que la epilepsia y vida sexual es posible.

Planificación familiar

Hablar de epilepsia y sexualidad es algo tan natural, que hace algunos años lo consideraban como un tema tabú. En las relaciones de pareja es esencial que se converse al respecto, sobre todo si ya tienen planes de conformar una familia. En estos casos, el especialista indica cuál es el tratamiento que ambos deben seguir, considerando que se debe monitorear todo el periodo de gestación, así que, por supuesto, un hombre epiléptico puede tener hijos.

Aunque algunas personas con epilepsia manifiestan sentir los síntomas durante el sexo, es normal que lo confundan con orgasmos. Manteniendo la precaución para evitar un ataque, es prudente que eviten hacer mucho esfuerzo físico para impedir que se dispare una crisis.

Estudios vinculados con la epilepsia y la vida sexual revelan que en algunos hombres la disfunción sexual obedece a la falta de apetito sexual y al descuido en la lubricación, probablemente por temor. Quizás la incertidumbre hace que las personas con esta enfermedad se repriman por miedo de tener un ataque.

Lo primero que deben hacer los pacientes es aceptar su condición y tener conciencia plena para hacerse cargo de la situación, realizándose sus chequeos médicos para tener una vida mucho más saludable que involucre el plano sexual, considerando que las relaciones sexuales no curan la epilepsia pero el disfrute elevará la calidad de vida. Si la persona tiene pareja, la comunicación es fundamental para que conozca a profundidad cuáles son los síntomas de la epilepsia y cómo debe actuar en caso de un episodio no deseado.

Para mayor seguridad, es necesario evitar la ingesta de alcohol, drogas o bebidas energizantes, al igual que someterse a estímulos que pudieran desencadenar una crisis. A su vez, es fundamental solicitar la orientación del especialista con respecto a los medicamentos que abarca el tratamiento, de modo que ninguno vaya a limitar el desempeño sexual o a generar efectos secundarios como náuseas, vómito o somnolencia.

La salud sexual forma parte del bienestar de todo ser humano, pues influye mucho en el autoestima y en la socialización. Prestar atención a este tema puede mejorar la calidad de vida de muchos pacientes que desean canalizar sus emociones y llevar un ritmo de vida normal.