El brote psicótico. Síntomas y como se producen

El brote psicótico o “episodio psicótico” es un trastorno mental grave que separa a la persona completamente de la realidad de forma transitoria, sometiendo al individuo a un vaivén de sensaciones abrumadoras sobre lo real y lo imaginario.

Los primeros indicios de esta enfermedad empiezan a manifestarse a causa de diferentes procesos biológicos o psicosociales, siendo los elevados niveles de estrés que se prolongan en el tiempo, el consumo de estupefacientes con alto contenido de alucinógenos y los trastornos de personalidad como la bipolaridad son los factores principales para desarrollar estas crisis. El episodio psicótico también puede ser un marcador para la aparición de la esquizofrenia.

Síntomas del brote psicótico

Antes de que el individuo presente una crisis severa, manifestará una serie de actuaciones que a simple vista denotan cierto grado de anormalidad, algunas de estas conductas pueden ser:

Depresión y ansiedad: Estos estados con característicos en adolescentes.

Aislamiento social, baja autoestima y mucha apatía: La persona de manera voluntaria empezará a apartarse de su entorno familiar, laboral o escolar, descuidara su aspecto e higiene personal y su mirada se tornará letárgica.

Enajenación: El individuo a ratos tendrá pensamientos exacerbados sobre situaciones que aunque él las crea reales, están bastante alejadas de la verdad. Sus cinco sentidos se activarán en función de cosas irreales, sobre todo visual y auditivamente.

Incoherencias: Sus conversaciones no tendrán sentido, cambiará de un tema a otro sin que estos guarden relación. Su gesticulación se volverá extraña.

Catatonia: Presentará mucha rigidez corporal o excesivo movimientos con la mirada fija.

Ataque psicótico

Durante el ataque o crisis psicótica la persona se siente aterrada por no poder dominar su mente y emociones, y piensa estar en extremo peligro, cree escuchar voces amenazantes que lo llevan a atentar contra su vida o la de otra persona. Su nivel de pánico es incontrolable, al igual que su agresividad.

Es fundamental aceptar que el individuo está atravesando una alteración de su realidad y probablemente requiera de una hospitalización para su posterior tratamiento médico el cual requerirá de la administración de fármacos y de una prolongada terapia psicológica o psiquiátrica respaldada por el núcleo familiar del paciente, quienes de igual manera pueden apoyarse en el especialista para afrontar la situación.

Durante este tratamiento psicológico el paciente recibirá determinadas dosis orales de antipsicóticos y el especialista lo asesorará en profundidad sobre cómo tratar la enfermedad para mantenerse estabilizado y llevar una vida normal, sin embargo la condición sine qua non es que el paciente acepte que padece un trastorno y tenga la disposición para hacerle frente, esto garantizará un efectivo tratamiento que evite llegar a niveles de esquizofrenia.

Es importante destacar que existen brotes psicóticos aislados que solo se presentan una sola vez, tal es el caso de los que se manifiestan por el consumo de medicamentos o sustancias alucinógenas, los cuales nunca más aparecen, no obstante algunos suelen manifestarse en más de una oportunidad, pero si son tratados de manera temprana evitarán el desequilibrio total de la mente. El hecho de tener brotes psicóticos no garantiza el desarrollo de la esquizofrenia.