Control de la alimentación de la fibrilación auricular

Una de las condiciones que afectan al corazón es la llamada fibrilación auricular, que trastoca el ritmo regular que tiene el corazón y puede desembocar en otras condiciones y problemas cardiovasculares en el paciente.

Para mantener una condición y un estilo de vida estable hay que llevar a cabo una alimentación que permita que la condición no empeore.

Qué es la fibrilación auricular

La fibrilación auricular es una condición que afecta al corazón, conocida como una arritmia que puede afectar el correcto ritmo de sus latidos. Cuando esta condición se da el corazón bombea la sangre alrededor del cuerpo de una forma errática, llegando a no poder definir un ritmo en concreto, y lo más seguro es que se generen taquicardias.

Esta condición no es peligrosa por sí misma, pero sí puede degenerar en otros problemas más graves, puesto que los pacientes pueden presentar tendencias a sufrir infartos y accidentes cardiovasculares.

Esta enfermedad es un riesgo para los pacientes que no la tratan como debe de ser, ya que pueden incrementar las posibilidades de padecer problemas más fuertes del corazón. Es por ello que un buen tratamiento para esta cardiopatía es una alimentación sana y balanceada.

Fibrilación auricular alimentos prohibidos

Para mantener a raya esta condición hay una serie de alimentos que es mejor evitar. Los alimentos ricos en grasas son dañinos para el corazón, y para evitar problemas mayores es importante evitar comidas fritas y con abundantes contenidos grasos, asimismo deben evitarse comidas con abundante contenido de sodio; el pescado salado, las anchoas, las pizzas comerciales, los snacks de bolsa, aceitunas, patatas fritas, frutos secos salados, jamón serrano, alimentos curados, ahumados y enlatados.

Estos mismos son una lista de alimentos perjudiciales para la psoriasis, ya que pueden magnificar los síntomas de ambas condiciones. Es importante, si se padece de fibrilación auricular, remitirse de inmediato ante un especialista de la salud a fin de evitar riesgos innecesarios. Una dieta balanceada a base de verduras, lácteos, proteínas, azúcares en pocas cantidades y grasas en pocas cantidades suele ser suficiente para servir de ayuda para los problemas cardíacos, asimismo las verduras, la abundante ingesta de líquidos, las frutas y los frutos secos son alimentos buenos para la hepatitis, y su ingesta puede ayudar a mejorar las condiciones del corazón.