Cardiopatía Isquémica. ¿Qué es y cómo se trata?

La cardiopatía isquémica es producida por la arteriosclerosis, patología que afecta al corazón al no proveer del fluido sanguíneo necesario. En la mayoría de los pacientes, no genera ningún tipo de síntoma, pero los médicos apuestan al diagnóstico oportuno y a la prevención.

Las arterias coronarias son las responsables de nutrir de sangre al miocardio y con el pasar del tiempo, puede acumularse el colágeno, las grasas y los linfocitos, generando un estrechamiento en estas vías que conducen el flujo sanguíneo. A este proceso se le conoce como estenosis y se complica cuando se limita el suministro de oxígeno al corazón. Por ello, aparece la angina de pecho, la trombosis arterial y el síndrome coronario agudo.

Factores de riesgo

Ciertamente, la fibrilación auricular es grave, pero la prevención es vital si se le informa oportunamente al paciente sobre los factores de riesgo que desencadenan la enfermedad cardiovascular. Entre las causas de la cardiopatía isquémica, se encuentra el alto nivel de colesterol total, la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes, la obesidad y el hecho de haber tenido algún antecedente con esta patología.

De igual modo, influye la edad avanzada, el componente genético y por lo general, suele afectar en mayor proporción a los hombres que a las mujeres. Cuando una persona está propensa a sufrir de un infarto, debe otorgar especial atención a todas estas causas que conllevan a la obstrucción de las arterias coronarias.

El síndrome metabólico también es determinante, por ello es primordial que conozcas, además, cuáles son los tipos de cardiopatía: que van desde un infarto agudo de miocardio, la angina de pecho estable y la inestable.

Infarto agudo de miocardio

Surge de forma inesperada por la obstrucción de la arteria coronaria a raíz de un trombo. La gravedad depende de la cantidad de tejido y músculo cardiaco comprometido. Las personas sanas también pueden verse afectadas y su manifestación clínica inicia con dolor en el pecho por espacio de 20 minutos, sudoración fría, angustia, fatiga y mareos.

Es perfectamente tratable si se restituye el daño, canalizando de nuevo la sangre en la arteria obstruida. De ahí, radica la importancia de un abordaje a tiempo en el centro de salud más cercano, antes de que empeoren los síntomas. Luego de producirse el infarto, se suministran fármacos intravenosos para disolver los coágulos y se practicó una angioplastia.

Angina de pecho estable

Es menos fulminante y se detecta cuando la persona presenta dolor en el tórax, con sensación de quemazón y opresión en el pecho, a la altura del esternón, extendiéndose hacia la garganta, el hombro, el brazo o la muñeca izquierda, hasta la espalda. La duración de este episodio oscila entre 1 y 15 minutos, es ocasionado por emociones fuertes o por el ejercicio intenso, pero puede aliviarse el dolor si la persona permanece en reposo y se le coloca nitroglicerina sublingual.

Quienes la padecen deben ser cautelosos y someterse a una serie de pruebas partiendo de un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo. Nuevamente, se le debe prestar atención a los factores de riesgo y llevar un estilo de vida saludable.

Angina de pecho inestable

Es la cardiopatía de mayor riesgo, debido a que genera un infarto agudo y conduce a la muerte súbita. Se da cuando la persona está de reposo, con unos síntomas similares a los de un infarto, pero duran menos y tienen menor intensidad. Los pacientes son ingresados de inmediato a emergencia.