Los Antiarrítmicos para la fibrilación auricular

La fibrilación auricular es una patología en la que el ritmo cardíaco se torna irregularmente acelerado, motivo por el cual recibe el término “arritmia cardíaca”. Este es el tipo de arritmia más frecuente y puede representar un riesgo para padecer insuficiencia cardíaca o síncope, además de embolias o accidentes cerebrovasculares (ACV).

Las personas con fibrilación auricular pueden presentar algunos de estos síntomas: Dolor en el pecho, cansancio, confusión, mareos o desmayos, palpitaciones anormales del corazón que suelen ser muy rápidas, falta de aire y dificultad para ejercitarse, sin embargo el diagnóstico sólo es posible a través de un estudio del historial familiar para saber si hay antecedentes de la patología en algún familiar directo, seguido de un examen físico respaldado de un electrocardiograma para evaluar las ondas eléctricas del corazón y de esta manera prescribir un tratamiento que restituya el ritmo normal del corazón.

Fármacos antiarrítmicos

Los antiarrítmicos son medicamentos coadyuvantes del ritmo cardíaco, que se emplean como tratamiento de patologías como la fibrilación auricular, aleteo auricular, taquicardia ventricular o fibrilación ventricular. Estos fármacos son los más idóneos para pacientes con trastornos de la frecuencia cardíaca, aunque cuando se trata de alteraciones muy severas pueden ser reemplazados por aparatos desfibriladores, marcapasos, procedimientos de ablación cardíaca o procedimientos quirúrgicos.

El mecanismo de acción de los antiarrítmicos cierra los canales de sodio e impide los efectos del sistema autonómico del corazón, además de bloquear los canales de calcio, teniendo como resultado la depresión del nacimiento de marcapasos ectópicos al nodo sinusal, la disminución de la conducción y excitabilidad cardíaca, esto gracias al bloqueo en los conductos de sodio o de calcio en las células despolarizadas, además de impedir la actividad eléctrica en caso de taquicardia o pérdida del reposo celular.

Estos fármacos antiarrítmicos se clasifican en cuatro categorías, según los efectos electrofisiológicos que estos causan en el paciente:

Clase I

Estos bloquean los canales de sodio, se les conoce como agentes estabilizadores de la membrana. Algunos de estos fármacos son la disopiramida, quinidina, procainamida y fenitoína, entre otras.  

Categoría II

Beta-bloqueantes que disminuyen la actividad del nervio simpático del corazón. Esta clase de medicamentos son eficaces para tratar la taquicardia supraventricular y algunos de ellos son el atenolol, propranolol, metoprolol y esmolol, entre otros.

Clase III

Estos bloquean los canales de potasio, prolongando la repolarización y duración del potencial de acción , actúan efectivamente como tratamiento para la fibrilación auricular, taquicardia supraventricular y la paroxística recurrente. Bretilio y amiodarona, son algunas de las presentaciones de estos medicamentos.

Clase IV

Bloquean los canales de calcio, son muy efectivos para la fibrilación auricular, taquicardia auricular y flutter. Mibefradil y bepridil son algunos de los fármacos que pertenecer a este grupo.