Practicar ejercicio físico para estar más animado

Artículo y fuentes actualizadas en: noviembre, 2019
Autor: Carlos Calderon

El ejercicio físico no es solo una actividad que practicar para estar entretenido durante el día; se trata también de un estilo de vida que todo mundo debería llevar por salud y por mejorar sus facultades y capacidades. Bien es sabido que el ejercicio ayuda a que el cuerpo trabaje de manera óptima, y a que todos los procesos que este realiza se lleven a cabo de manera rápida y efectiva. Es por ello que es tan importante hallarse en buen estado, mental y físico.

No obstante, existen condiciones que pueden hacer que este proceso sea un tanto menos eficaz de lo que sería si no se padecieran. Hay enfermedades que merman la capacidad corporal para hacer ejercicio, pero que no por esto deben impedir por completo que este se haga.

La leucemia mieloide crónica es una de estas afecciones, pero no hay que permitir que esta patología amedrente a nadie. Con este post podrás hacer ejercicio animado y mejorar tu salud, aún si padeces de algo como la leucemia.

Practicar ejercicio físico

El ejercicio es una parte importante del día a día que debe seguirse de forma regular para mejorar de esa manera las capacidades corporales. Este no es simplemente una actividad que llevar a cabo en clases de educación física ni mucho menos, sino que es una actividad que consta de muchas ramas y que debe convertirse en una actividad diaria, para mantener un cuerpo sano.

Estas actividades deben de llevarse junto con una alimentación sana y balanceada para que el cuerpo pueda apreciar mejor sus efectos y permitir que el mismo se encuentre en una buena situación para llevar a cabo sus procesos de la manera más eficiente y óptima.

Algo muy positivo es que, a la hora de hacer ejercicio, la imaginación es el límite, ya que se ha demostrado que hay muchas maneras de hacer actividad física, por lo que podrás encontrar fácilmente la que mejor se adapte a tus necesidades, e incluso si estás enfermo o tienes un régimen diferente y especial puedes contar con una rutina especial para ti.

Hacer ejercicio con leucemia

Si padeces de una condición severa, o tienes problemas de salud que requieran mejorar, lo mejor que puedes hacer, y lo primero que se recomienda es mantener un régimen de ejercicios estricto que permita que tu salud mejore, la sangre bombeé y los valores del cuerpo se mantengan en niveles estables.

Como bien se sabe, la leucemia es una enfermedad que afecta a la sangre, por lo que el ejercicio es una medida eficaz para trabajar con ella, ya que la sangre bombea a mayor velocidad, lo que ayuda a que el paciente pueda producir nuevas células sanguíneas. Esto además ayuda al corazón y permite mejorar el ritmo cardíaco, las funciones pulmonares y mentales, por lo que el paciente se va tratando mientras ejercita.

En el caso de las personas con leucemia mieloide crónica, lo mejor que se puede hacer es buscar un profesional de la salud que pueda prescribir un programa de ejercicios, y ceñirse a él de forma constante.

Ejercicios para niños con leucemia

Los niños que padecen de la enfermedad también deben de llevar un programa de ejercicios, pero en estos casos se debe de tener en cuenta que el programa debe estar a la medida de sus posibilidades y capacidades, puesto que deben mantenerse en un estado eficiente. Los estudios que se lleven a cabo por el profesional de la salud, junto con la correcta prescripción de rutinas de ejercicios acorde con las capacidades del mejor pueden ser un acicate excelente para el tratamiento del paciente. Es por ello que el ejercicio será imprescindible en cualquier cuadro de enfermedades y necesario aunque no se padezcan, para poder prevenirlas.

Sobre Carlos Calderon

carlos calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.