Las complicaciones pulmonares

La leucemia mieloide aguda es una enfermedad compleja que cobra muchas vidas en todo el mundo. Al debilitarse el sistema inmune, la principal causa de muerte obedece a infecciones por neumonía y bacteriemia. Gracias al avance de la medicina, la quimioterapia ha sido una alternativa exitosa, aparte del lanzamiento de medicamentos antiinfecciosos y diseño de estrategias para el cuidado de los pacientes.

Comparativamente con otras patologías oncológicas, con incidencia hematológica, esta enfermedad es conocida por la tasa de reportes febriles registrados en los centros asistenciales, cuya causa aún no ha sido precisada por lo especialistas, quienes se enfocan a combatir esa resistencia generada por el organismo hacia las bacterias y las infecciones de tipo fúngico invasivo.

Diagnóstico

Tras analizar las complicaciones generadas por hongos en el pulmón por leucemia, los médicos sugieren que el manejo inicial debe tener lugar en unidades asistenciales de primer y segundo nivel. Las manifestaciones clínicas que activan la alerta se derivan del síndrome hemorrágico, es decir, sangrados e infiltraciones seguidas de adenopatías, fiebre y anemia.

Cuando se detectan estos síntomas en un paciente, se practican una serie de exámenes hematológicos, a fin de valorar las condiciones generales de la persona y evitar el avance de leucemia y neumonía. Al estabilizar el cuadro, deben tomarse una serie de medidas desde los centros de atención primaria hacia la consulta especializada, pues son muy frecuentes las complicaciones de la leucemia, que hasta pueden llevar al crecimiento de tumores, obstrucción de las vías respiratorias, mieloma múltiple y complicaciones pulmonares.

Análisis de laboratorio

Los médicos inmediatamente ordenan tomar muestras de sangre y de médula ósea a través de una biopsia y aspiración. La punción lumbar permite analizar el líquido cefalorraquídeo, a fin de suministrar un tratamiento que esté acorde con las condiciones del paciente. La prueba de laboratorio más utilizada es el conteo de plaquetas para analizar la cantidad de glóbulos rojos y blancos, sus porcentajes y apariencias. Las personas con leucemia mieloide crónica tienen glóbulos blancos inmaduros (mieloblastos), pocos glóbulos rojos y plaquetas.

Mediciones

De igual manera, los pacientes son sometidos a otras pruebas de química sanguínea, coagulación y exámenes microscópicos de rutina que permiten determinar si hay fallas en otros órganos como el hígado o en los riñones, mientras miden la proporción de minerales. Cuando se aprecia más del 20 por ciento de blastos en la médula, el diagnóstico se inclina hacia la leucemia mieloide, también pasa cuando hay evidencias de alteraciones en los cromosomas.

El uso de rayos X también es esencial, pues confirman el diagnóstico y sirven para verificar si hay algún tipo de infección y precisar el avance de la enfermedad. También los especialistas se apoyan con tomografías computarizadas, ecografías y resonancias magnéticas. Conocer la clasificación de la enfermedad establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es útil para un mejor pronóstico.