Los efectos inhibidores de la Tirosina Kinasa

En los tratamientos anticancerígenos, los inhibidores de la tirosina cinasas han arrojado resultados realmente sorprendentes, pues ante las terapias convencionales para el tratamiento de los tumores refractarios, han demostrado ser mucho más efectivos.

Ahora bien, antes de optar por esta alternativa, es importante que sepas cómo funcionan los inhibidores de la tirosina quinasa. Las últimas investigaciones revelan que la evolución de los tumores es un tanto compleja, pues tras análisis de muestras, las proteínas logran mutar y propagan el cáncer.

La principal de ellas, es la proteína RET, la cual estimula la multiplicación de las células tumorales, mientras que las células cancerígenas van desarrollando en torno a sí mismas una serie de vasos sanguíneos (angiogénesis) que las hace crecer de manera desproporcionada hasta ocasionar metástasis.

Mecanismos de acción

Al evaluar los efectos inhibidores de la tirosina kinasa, nos encontramos con que este tipo de fármacos actúan de dos maneras diferentes. En el primer caso, ayudan a bloquear las proteínas responsables del crecimiento de los tumores. En segundo lugar, impiden que se formen vasos sanguíneos alrededor del tumor, que usualmente lo alimentan y hacen que se reproduzca con facilidad.

De tal manera que, son diferentes a la quimioterapia porque están dirigidos a atacar células malignas específicas, por lo cual produce un mínimo de reacciones adversas. Sin embargo, es prudente que siempre se cuente con el aval de un especialista.

Efectos adversos de los inhibidores de la tirosina quinasa

Generalmente, los efectos adversos de estos fármacos no son tan frecuentes durante su aplicación en los pacientes. De hecho, asistir regularmente a consulta puede prevenir los eventos no deseados, puesto que recibirás toda la información necesaria para ajustar las dosis y que resulten tolerables.

Sin embargo, los efectos graves están relacionados con infartos, embolias y perforaciones intestinales, pero en un porcentaje muy inferior en comparación con las terapias convencionales. Un equipo multidisciplinar conformado por un oncólogo, un endocrinólogo y otros especialistas permitirá monitorear la evolución del paciente hasta alcanzar los resultados deseados.

Además, otros de los efectos secundarios están relacionados con la aparición de dolores musculares en los brazos y en las piernas, seguido de fatiga, pues a menudo la persona puede que se sienta cansado.

Los trastornos en la piel también son frecuentes, es normal que la piel se torne un poco más reseca, mientras se experimenta una sensación de hormigueo en las manos y en los pies. Usualmente, hay zonas que tienden a irritarse por la aparición de ampollas o vejigas.

Por otro lado, la hipertensión también suele aparecer, por ello es crucial tomarse la tensión regularmente, desde que la persona comienza con el tratamiento. Si sube, durante el mismo, es probable que se mantenga alta, así que es prudente cambiar el estilo de vida, eliminando el café y reduciendo las dosis de sal en las comidas.

También hay casos puntuales de pacientes que han tenido calvicie o alopecia, esto porque el cabello se debilita, aunque nada en comparación con quienes son sometidos a quimioterapia. Todo depende del paciente y de la dosis que le haya indicado su médico tratante.

Finalmente, hay quienes reportan la aparición de trastornos gastrointestinales, con síntomas como las náuseas, el estreñimiento o la diarrea. Por tal razón, seguir una alimentación saludable es determinante al momento de iniciar el tratamiento. Sin embargo, de acuerdo con la intensidad de los síntomas, el médico puede tomarse la libertad de reajustar las dosis de los inhibidores de tirosina kinasa.