Tratamiento de la neutropenia febril

Artículo y fuentes actualizadas en: noviembre, 2019
Autor: Carlos Calderon

Aunque no es una enfermedad tan conocida, muchos se preguntarán qué es la neutropenia febril. Se trata de una patología que cursa con fiebre debido a que la cantidad de neutrófilos (glóbulos blancos) en la sangre es mucho más baja de los niveles normales, lo cual dificulta que el organismo pueda combatir las infecciones y lo hace más vulnerable.

El cuadro clínico se describe por la disminución de los neutrófilos sanguíneos y al ser severo, incrementa el riesgo de otras afecciones micóticas y bacterianas. Muchas veces los síntomas no se detectan pero prevalece la fiebre en quienes la padecen. Se diagnostica con un conteo detallado de los leucocitos, pero sus causas son difíciles de precisar.

Incidencia

En casos de neutropenia, la reacción inflamatoria ante amenazas externas es casi nula y el riesgo puede ser leve, moderado o grave, según los resultados que arrojen los exámenes de sangre. Es frecuente que sea vea alterada la flora microbiana de la boca o del intestino, aparte de la piel y otras mucosas, lo que genera pérdida del apetito y constituye un factor de riesgo en pacientes con cáncer.

El tratamiento para combatir la neutropenia febril está sujeto al uso de antibióticos, sobre todo cuando es grave. Las infecciones que surgen con mayor frecuencia son la celulitis, neumonía, abscesos hepáticos, septicemia y forunculosis. También son comunes la gingivitis, sinusitis, estomatitis, la otitis y la inflamación perirrectal. Las evidencias indican que quienes la padecen y se someten a un trasplante de células madre o a una sesión de quimioterapia pueden desarrollar micosis.

El diagnóstico se confirma cuando hay mucha incidencia en la infección, por lo cual se evalúa una muestra con cultivos, análisis de hemogramas con fórmula leucocítica y otras pruebas especializadas como radiografías y tomografías computarizadas. En la valoración física, el médico procede a revisar el estado de las mucosas, el tubo digestivo, la piel, las vías respiratorias y urinarias.

Hay pacientes cuyo tratamiento de la neutropenia febril obedece exclusivamente al abordaje de enfermedades infecciosas como las mencionadas anteriormente, mientras que en otros casos es prudente apelar a la profilaxis antibiótica, suspensión de medicamentos que estén generando efectos secundarios, prescripción de corticoides y puntualmente, si se amerita, se practica una esplenectomía (procedimiento quirúrgico donde se extirpa el bazo, según el daño que presente).

Cuando la neutropenia es aguda, la infección es grave y se receta Vancomicina luego de evaluar si hay resistencia por parte de los microorganismos a otros fármacos. Si hay mejoría a las 72 horas, se continúa el tratamiento con antibióticos por 7 días, hasta que se elimine por completo la infección. El monitoreo es crucial para determinar si la medicación está alcanzando los resultados deseados. En ocasiones, también se recomienda el uso de antimicóticos como Fluconazol, Voriconazol y Caspofungina, al verificar si hay antecedentes de una infección ocasionada por hongos.

Sobre Carlos Calderon

carlos calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.