Tratamiento para la fase final de la leucemia Blástica

Artículo y fuentes actualizadas en: noviembre, 2019
Autor: Carlos Calderon

La fase blástica de la leucemia o lo que comúnmente conocemos como la leucemia en fase terminal,  es mostrada en la médula ósea en una fase de 30% de blastos. En esta fase es donde usualmente se observan grandes gremios de blastos en la médula ósea. Estas células blásticas se vinieron desarrollando y evolucionando de tal forma hasta propagarse en otros tejidos y órganos del cuerpo.

Los pacientes generalmente tienden a presentar cuadros de fiebre, pérdida de peso y pérdida del apetito. Es esta etapa, la CML actúa de forma tal que se podría asimilar bastante con la leucemia aguda.

Ya para esta fase blástica los síntomas y padecimiento se pueden agravar un poco más, la anemia y la cantidad de glóbulos blancos se va incrementándose exponencialmente debido al reajuste del tratamiento.

El proceso de fase crónica a blástica se da de un momento a otro sin que el paciente afectado se capaz de darse cuenta. Esto tiende a ocurrir cuando el tratamiento predilecto habría sido la quimioterapia citotóxica como única opción.

La leucemia mieloide durante su fase aguda terminal responde mal a este tipo de tratamientos, aunado además a los que son claramente exitosos. Sin embargo, de encontrar algún éxito puede ser que este sea presentado sólo por un corto lapso de tiempo.

En este lapsus de tiempo se da inicio a la expansión del bazo, el daño óseo presentado resulta mucho más evidente debido al desarrollo prolongado de la enfermedad. Aumenta la cantidad de eosinófilos y basófilos presentados en el torrente sanguíneo. Las plaquetas comienzan a subir o bajar sus niveles de una manera muy alta o muy baja y, se tienden a dar muchas alteraciones cromosómicas en las células CML.

Tratamiento de la fase blástica

El tratamiento para la etapa blástica de la leucemia resulta en una combinación de citosina y antraciclinas. Dosis altas o las requeridas específicamente de citarabina combinada con algunos contracíclicos.

Usualmente se administran dosis paralelas de entre 400 y 1.000 mg al día de imatinib, además de la mono terapia. Se ha llegado a alternar el tratamiento de la citarabina con la monoterapia y el imatinib y comprobando así grados menos tóxicos durante estos tratamientos.

En referencia a los trasplantes alogénicos pueden ser ofrecidos a múltiples pacientes que logren captar una respuesta completa a la fase crónica del tratamiento. Se ha logrado demostrar y comprobar que es capaz de mejorar la supervivencia libre de progresión.

Es recomendable optar por los tratamientos de quimioterapia combinada con dexametasona y vincristina. Esto luego de lograr la remisión adecuada para poder realizarse el trasplante alogénico de la médula ósea correspondiente.

No es posible otorgar una recomendación basada en las evidencias sobre el trasplante alogénico en personas afectadas con leucemia mieloide blástica crónica. Escoger un tratamiento personal debería ser una decisión cuidadosamente estudiada y conocer los factores de los riesgos de colocarse un trasplante.

Síntomas de la fase blástica de la leucemia

Usualmente estos pacientes en fase blástica presentan síntomas parecidos a la fase crónica de su afección. Los síntomas más comunes que podríamos apreciar en esta etapa sería la pérdida de peso, la pérdida del apetito, un agrandamiento del bazo, cuadros de fiebre, náuseas y el malestar general.

Otros síntomas notorios podrían ser los sudores nocturnos, dolores en las articulaciones y la aparición de cuadros anémicos. Un gran aumento considerable del número de los glóbulos blancos en el torrente sanguíneo, así como una baja considerable de los glóbulos rojos.

Las plaquetas tienden a disminuir sus niveles considerablemente, siendo capaz de provocar así las manchas en la piel y hemorragias esporádicas en el paciente. Estas hemorragias suelen darse por la cavidad bucal, nariz o recto y pueden ser crónicas como por ejemplo en el cerebro.

Estos pacientes también podrían presentar una clara dificultad para poder respirar, cierta debilidad, cansancio, aturdimientos y sensaciones de frío. Aunque realmente resultan ser síntomas causados por la leucemia también pueden ser dados en otras afecciones nada graves.

Sobre Carlos Calderon

carlos calderon

Criado en un pueblo a las afueras de Madrid, soy médico de familia por vocación.

Empecé este blog para documentar mis estudios de Salud Pública pero pronto, se convirtió en un referente del sector.

Recuerda consultar a tu médico. La información de este blog es meramente documental y nunca te lo tienes que tomar como datos verídicos. Siempre consulta a tu médico de cabecera antes de llegar a conclusiones con estos datos.