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Elijo cuidarme tras el trasplante, elijo el deporte

El órgano nuevo que recibimos en un trasplante se cuida de muchas formas: alimentación, inmunosupresores y, por supuesto, ejercicio.

Es una de las preguntas que más suelen hacerse las personas que esperan o acaban de recibir un trasplante: ¿Podré practicar ejercicio una vez me haya recuperado? La respuesta es fácil. No solo es que puedas, es que debes. Las razones no son pocas. Para empezar porque la actividad física optimizará el funcionamiento del órgano trasplantado al aumentar el riego sanguíneo, y para continuar porque el deporte reducirá los efectos secundarios de los medicamentos inmunosupresores que tienes que tomar. Por no hablar de lo recomendable que es para prevenir problemas cardiovasculares y reducir las posibilidades de padecer diabetes o hipertensión. Además de lo que es obvio: que fortalece los músculos, huesos y articulaciones, y favorece la agilidad y flexibilidad corporal.

Duda resuelta entonces: el ejercicio es beneficioso para todas las personas, sin importar la edad que tengan, y más si cabe para las personas que han sido trasplantadas. Y es que además de los beneficios físicos, también hay unos cuantos emocionales. E incluso sociales. Digamos que el deporte actúa como una herramienta de reinserción social: las personas dejan de sentirse débiles y discapacitadas para las actividades deportivas, mejoran su estado de ánimo y ven cómo disminuyen sus niveles de estrés.

El momento adecuado

Eso sí, las cosas siempre hay que tomárselas con calma. Es verdad que podrás volver a practicar ejercicio, pero también es cierto que debes tener paciencia y esperar a estar completamente recuperado. En la fase de convalecencia, especialmente cuando la herida es reciente, debes evitar hacer cualquier tipo de esfuerzo; nada de cargar peso o hacer movimientos raros que puedan hacer que tu herida se resienta, esto es, nada de ejercicio físico, por muy ligero que te parezca.

Una vez que tu médico te diga que ya estás listo para empezar a ponerte en movimiento, nuestra recomendación es que comiences con paseítos diarios de entre 30 y 45 minutos. A partir de los tres meses, cuando ya la intervención sea solo un recuerdo y la herida esté totalmente cerrada, puedes empezar a practicar algún tipo de deporte con moderación.

Cuestión de preferencias

Llegados a este punto seguramente te estés preguntando: “Pero, ¿puedo practicar cualquier deporte?” Bueno, aquí es cuestión de usar un poco el sentido común, porque sí, hay deportes que tienes que evitar. ¿Por ejemplo? Pues por ejemplo cualquiera de los de contacto. Aquí nos referimos a deportes como el fútbol, el baloncesto o el rugby, prácticas que con frecuencia conllevan patadas o codazos que podrían lesionar el órgano. Por no hablar del boxeo o el kick boxing. Por mucho que te llamen la atención, quítate de la cabeza la idea de practicarlos. Suponen un riesgo tremendo.

Al margen de esto, la elección debe estar guiada por tus preferencias, y es que la actividad física no debe hacerse solo con un objetivo para la salud, sino también de forma recreativa.

Nuestra propuesta

Lo primero que debes tener en cuenta es que, aunque es verdad que puedes practicar ejercicio, también tienes que ser consciente de que debes hacerlo con más cuidado que una persona que no está trasplantada. ¿Cosas que debes tener en cuenta? Lo fundamental es que evites los cambios bruscos de temperatura a la hora de ponerte manos a la obra. Así disminuirás el riesgo de sufrir infecciones respiratorias.

¿Quieres empezar a cuidar tu cuerpo como debes? ¿Te apetece ponerte en forma?  Nosotros te proponemos una forma segura, divertida y progresiva de empezar a cuidarte. Cinco días, una tabla de ejercicios:

- Lunes: Empieza caminando. Pasea durante 30 o 40 minutos. Hazlo en un terreno llano y párate a mitad del camino si te encuentras fatigado. Procura beber agua para mantenerte hidratado.

- Martes: Te proponemos un ejercicio muy sencillito pero muy beneficioso. Túmbate boca arriba con las piernas estiradas y ligeramente levantadas. En esa posición, abre y cierra las piernas varias veces. Puedes hacer por ejemplo 4 series de 30 repeticiones cada una.

- Miércoles: ¿Qué te parece pasar un ratito en la piscina? Puedes nadar al estilo libre (sin nada de florituras) unos 400 o 500 metros (como 10 o 15 largos en una piscina de toda la vida). Haz un par de series (o 3 si te ves con ánimo).

- Jueves: Es hora de probar la bicicleta estática. Pedalea durante 20 o 30 minutos a un ritmo bajito y moderado (entre 50 y 60 pedaleos por minuto). Una vez más, vigila mucho la hidratación.

- Viernes: ¡Un día estupendo para hacer sentadillas! ¿No sabes cómo? Muy fácil. Coloca los pies ligeramente más abiertos que la anchura de las caderas. Baja el cuerpo flexionando las rodillas y manteniendo la espalda recta (como si fueses a sentarte en una silla). Haz 2 o 3 series de 10 repeticiones cada una.

¿Qué? ¿Hemos conseguido que te pique el gusanillo del ejercicio físico? Si estás convencido, lo primero que debes hacer es comentarlo con tu médico. Con él podrás valorar la posibilidad de empezar una rutina adaptada a tus circunstancias individuales. Seguro que le parece una idea estupenda que hayas tomado esta decisión, y te orienta sobre el mejor método para mantenerte más sano que una manzana.

Trasplantes, Bienestar, Síntomas, Diagnóstico, Tratamientos no farmacológicos, Medicación, Actividad física, Alimentación

Autor: Purificación Salgado, Periodista

Última modificación: 16 diciembre 2013

© People Who Global, iStock.com

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