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Un trasplante que no llega nunca. Aprende a combatir la frustración

¿Estás a la espera de un trasplante y a veces no puedes evitar caer en la tristeza y la desesperanza? Aquí te damos unos cuantos consejos.

Aprender a vivir con una enfermedad supone un reto de superación personal que en muchos casos puede ser difícil de alcanzar. Si, además, a este esfuerzo añadimos que la única solución posible para volver a estar bien sea la de esperar, sin más, lo complicado puede volverse desesperante. Dejar pasar el tiempo de forma indefinida, con la incertidumbre de no saber cuándo va a ser el día que suene el teléfono y tu vida vuelva a cambiar, se llega a convertir en tu rutina de vida. Pero, ¿de verdad crees que no puedes hacer nada más? ¿Aún no te has dado cuenta de detrás de la espera, de tu enfermedad, se esconde el resto de tu vida y ella sí te necesita? Por ello, vamos a reflexionar, por un lado, sobre los riesgos que implica estar en una situación como la tuya, y por otra, sobre las múltiples posibilidades que tienes de hacerle frente con éxito.

Cuidado con los “No puedo”

La percepción de falta de control en los resultados de un proceso determinado, en tu caso, llegar a conseguir el trasplante, nos puede sumergir en un estado de indefensión aprendida. ¿Qué quiere decir esto? Pues que si nos empeñamos en intentar dar con una solución y esta no aparece, por mucho que lo intentemos, nuestra mente entra en “caos” y pierde la motivación para seguir emitiendo respuestas, pues se considera indefensa y sin ningún control sobre lo que le rodea. Pero, te preguntarás: ¿cómo puedo saber si presento estos síntomas? Fundamentalmente si disminuye tu capacidad para aprender nuevas formas de actuar y aparece el miedo, e incluso, en ocasiones, la depresión.

Afortunadamente, los seres humanos también tenemos capacidad de protegernos y adaptarnos creativamente en situaciones hostiles. La resiliencia es como se conoce a esta tendencia que todos, en mayor o menor medida, tenemos. Se trata de un proceso dinámico que tiene como objetivo una adaptación positiva al medio. Supone nuestra capacidad de resistencia particular, de aprender y encontrar coherencia a una situación complicada sin que esto nos debilite personalmente, y aunque depende en gran medida de nuestras características de personalidad, también se aprende y entrena.

Intenta hacer un pequeño ejercicio: piensa en algo que te haya sucedido hoy y que no te haya gustado. Después intenta volver a describirlo como si se tratase de algo positivo. Te darás cuenta de que siempre hay algo que aprendemos de nuestras equivocaciones o de lo que no nos ocurre, sin más, y no nos gusta. Y, aunque llegar a esto suponga un esfuerzo por nuestra inercia a evaluar lo que nos sucede valorando en mayor medida  lo que “va mal”, merece la pena proponerse este cambio de actitud, pues implica una visión optimista y  reconfortante para enfrentarnos a la vida.

Aprende a esperar con esperanza

La esperanza, como fortaleza personal, implica la creencia y el sentimiento de que algo puede suceder y de que sabemos cómo hacerlo. Es más complicado mantener unas expectativas de éxito cuando no se tiene control en la adquisición de un resultado. En tu caso, no depende de ti que la lista de trasplantes vaya más rápido. En cambio, a pesar de las apariencias, sí puedes colaborar en este camino hacia tu meta. ¿Cómo? Pues trabajando para que tus estado mental y físico sean los más idóneos para que tu trasplante tenga éxito. ¿Y qué puedes hacer para conseguirlo? Aquí te proponemos algunas pautas que pueden ayudarte:

1. Fórmate. Anímate y entra a formar parte activa de la comunidad de miembros del equipo de trasplantes. Podrás aprender cómo se desarrollará todo el proceso del trasplante (antes, durante y después), así como pautas a seguir en el tratamiento,  tipos de medicaciones, etc.

2. Cuídate. Además de llevar a cabo la medicación/dieta prescrita, puedes realizar un plan de ejercicio físico que te ayude a mantener el tono muscular adecuado y, por otra parte, te sirva para disminuir el estrés. Para ello, puedes consultar a un especialista (fisioterapeuta) para que te aconseje qué ejercicios son los más adecuados para ti.

3. Busca apoyo emocional. Identificarnos con un grupo de personas que estén pasando por nuestras mismas experiencias siempre tiene un efecto terapéutico. Nos ayuda a normalizar lo que nos ocurre y, además, nos permite adquirir nuevas formas de sobrellevar las situaciones a las que nos enfrentamos. Por ello, puedes buscar terapias de grupo o de apoyo, o bien acudir de manera individual a un especialista (psicólogo). Normalmente, el trabajador social del equipo de trasplantes puede orientarte en esta labor. Además, no olvides que tu familia y amigos son esenciales para sentirte seguro y querido.

Es normal y formará también parte del proceso de adaptación tener pequeños baches o bajones en los que la angustia y la ansiedad se apoderen de ti. No te preocupes, esto no implica que pierdas tu equilibrio habitual. Para estos momentos, es importante contar con una lista de recursos de emergencia que te den el apoyo que necesitas para coger fuerza y seguir adelante de nuevo.

4. Márcate objetivos. Cuanto más ocupado estés en otras metas, más fácil te será sobrellevar la espera, pues el tiempo será más ligero cuanto más lo infles de proyectos que te entusiasmen. Márcate unas pautas realistas, que no se salgan del marco de lo que sí puedes conseguir. Basta con dos o tres cosas al día (leer un libro o dar un paseo). Lo importante es acabar tu repaso diario con unos objetivos cumplidos. Esto te devolverá control y satisfacción interna.

Para terminar, te animamos a que pienses acerca de una verdad absoluta en tu caso: eres un valiente. Y solo por el hecho de mantenerte firme e intentar cada día ser un poquito mejor en una situación que no te lo pone fácil. Por ello, bríndate la oportunidad de seguir disfrutando mientras llega el momento de recibir tu trasplante, de dar el último paso hacia el cambio. Aprovecha cada oportunidad que te brinde la vida, porque por mucho que observemos y presionemos al tiempo, este no pasa más rápido. Concentra tus energías en tu meta y siéntete satisfecho de estar haciendo todo lo que tú puedes. 

Trasplantes, Bienestar, Síntomas, Diagnóstico, Aspectos psicológicos, Vida social, Asociaciones de pacientes o Fundaciones

Autor: Marta Mero, Psicólogo

Última modificación: 4 agosto 2014

© People Who Global, iStock.com

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