Dieta para cuidar el hígado. ¿Cuál es la mejor?

El hígado es un órgano vital y complejo que pertenece al sistema digestivo. Es una gran glándula anexa a este sistema, ubicada en el lado derecho superior del abdomen justo debajo de la cúpula diafragmática, que posee múltiples funciones, tales como el filtrado de toxinas, redistribución de nutrientes y secretar enzimas digestivas, sustancias que sintetizan las grasas y cumplen otras importantes funciones en la etapa de la digestión intestinal.

Al tener un rol tan trascendental en el sistema digestivo, el cuidado de esta parte del cuerpo comienza por nuestra nutrición y la forma como nos alimentamos, por lo que la dieta para cuidar el hígado debe ser una constante al momento de la selección de nuestros alimentos.

El hígado, a pesar de que posee la propiedad de regenerarse en caso de tener que extirpar alguna porción, no es capaz de restituirse al momento de presentarse enfermedades como la hepatitis u otras patologías, cuyas causas principales provienen esencialmente de la mala alimentación. por lo general no presentan síntomas hasta estar muy avanzadas y sus diagnósticos son a menudo imprecisos.

El verdadero cuidado comienza por prestar atención en la ingesta de alimentos y definir una minuciosa dieta, como la eliminación de ciertos productos alimenticios y bebidas como el alcohol; carbohidratos y productos altos en grasa como algunos lácteos, tales como el queso, mantequilla, e incluso el yogurt.

El yogurt es malo para el hígado

Muy al contrario de lo que se piensa, el yogurt es malo para el hígado, a no ser que este sea desnatado, y su consumo en exceso, como muchos otros alimentos, puede derivar en una enfermedad hepática, que de complicarse se pudiera llegar al extremo de requerir un trasplante de hígado, ya que no se puede vivir con este órgano funcionando mal.

Tras evaluar todos los síntomas y resultados de exámenes, el médico tratante, preferiblemente un gastroenterólogo y hepatólogo, recomendará la necesidad de extirpar las partes afectadas del hígado, y de requerir, un trasplante del mismo.

Este procedimiento quirúrgico, del cual se tiene vasta experiencia en todos los países donde existen especialistas médicos reconocidos y muy capaces formados en esta área, y a pesar de la constante práctica y la cotidianidad con que se efectúan, hacen del trasplante de hígado una operación relativamente delicada.

Los cuidados del paciente luego de esta intervención quirúrgica requieren de una dieta para cuidar el hígado, adicional a los medicamentos. Un nutricionista junto a su médico tratante, le ayudarán a definirla.

La ingesta de frutas y vegetales frescos, en especial las variedades verdes, productos lácteos desnatados o descremados, carnes magras de cerdo y res, pescado, mucha agua y bebidas y alimentos bajos en azúcar y sal, así como lo de alto contenido de fibras, serán esenciales..

No se puede cuidar el hígado sin tomar en cuenta varios factores tales como el ejercicio, el dejar de consumir productos alimenticios y tabaquitos nocivos para la salud, bebidas alcohólicas, productos alimenticios y bebidas procesadas, así como comidas chatarras, que impactan directamente este órgano,  por lo que al final una alimentación balanceada se convertirá en la mejor arma para mantenerte sano de una forma integral