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La importancia de las proteínas tras un trasplante

¿Sabías que tras un trasplante es necesario aumentar el consumo de proteínas? No te la pierdas esta presentación.

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¿Sabías que entre el 15 y el 20% del peso de una persona adulta está conformado por proteínas? Estos nutrientes son elementos indispensables para la formación, el crecimiento y la renovación de cada célula de nuestro organismo.

Compuestas por unidades más pequeñas llamadas aminoácidos, las proteínas son esenciales para nuestro organismo. Incluso algunos de estos aminoácidos deben ser ingeridos necesariamente ya que el cuerpo no es capaz de producirlos por sí solo.

En función de la cantidad de aminoácidos esenciales que contienen las proteínas se establece la calidad de éstas. Aquellas que contienen cantidades suficientes de cada uno de los aminoácidos esenciales son proteínas de alto valor biológico o proteínas completas. Cuando falta algún aminoácido esencial el valor biológico de esa proteína disminuye.

Todos los aminoácidos esenciales se encuentran presentes en las proteínas de origen animal (huevo, carnes, pescados y lácteos), por tanto, estas proteínas son de mejor calidad o de mayor valor biológico que las de origen vegetal (legumbres, cereales y frutos secos),  que son deficitarias en uno o más de esos aminoácidos. Sin embargo, proteínas incompletas bien combinadas pueden dar lugar a otras de valor equiparable a las de la carne, el pescado y el huevo.

Aunque las proteínas de origen animal, al tener un mayor contenido de aminoácidos, resultan más completas que las vegetales, su consumo también se relaciona con un riesgo mayor de padecer enfermedades vinculadas al exceso de proteínas, grasas saturadas, colesterol y calorías como insuficiencia renal, hiperuricemia (ácido úrico elevado), gota, sobrepeso, obesidad y trastornos cardiovasculares. Potenciar el consumo de proteínas vegetales, el pescado, el pan, las verduras y la fruta  sin olvidar los frutos secos y el aceite de oliva y disminuir el consumo de carne roja nos ayudará  a mejorar nuestra dieta y a prevenir problemas futuros.

En los primeros meses tras un trasplante, la necesidad de consumir proteínas es mayor, pero a medida que volvemos a la normalidad deberemos adecuar su ingesta y priorizar el consumo de alimentos que aunque sean ricos en proteínas, también deben ser bajos en grasas. 

Después del trasplante de un órgano empezamos una nueva etapa en nuestra vida. Tras la intervención, el estado general de la persona y su calidad de vida mejoran, pero para que el nuevo órgano dure el mayor número de años y se produzcan el menor número de complicaciones es necesario cuidar una serie de aspectos.

Para evitar el rechazo del nuevo órgano tenemos que ser muy cumplidores con la medicación, especialmente con los inmunosupresores y debemos seguir una dieta sana y equilibrada, baja en sal y evitando alimentos ricos en grasas y azúcares.

En las primeras semanas tras el trasplante, los inmunosupresores deben alcanzar un equilibrio adecuado para prevenir el rechazo y las infecciones. Por eso, el principal objetivo nutricional en esta fase es establecer una pauta dietética para reponer el estado nutricional y ayudar a una óptima cicatrización de las heridas. El equipo de médicos y nutricionistas serán los encargados de evaluar estas necesidades de forma personalizada dependiendo del estado de la persona antes de la intervención, la dosis de corticosteroides administrada, el estado de estrés del paciente y teniendo en cuenta los requerimientos para la curación de las heridas.

Pasadas unas semanas tras el trasplante la función del nuevo órgano empezará a normalizarse y la dieta cada vez será menos estricta, pero tendremos que tener en cuenta que la medicación para evitar el rechazo lleva asociada un aumento de la retención de líquidos y del apetito que muchas veces conduce a un incremento del peso corporal. También puede provocar efectos como el hipercatabolismo proteico (desnutrición proteica), aumento del colesterol, hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa y problemas con el metabolismo del calcio. Por todo esto, mantener una dieta equilibrada y controlada tras el trasplante juega un papel muy importante en la prevención  y disminución de muchas complicaciones de salud.

Nuestro organismo necesita cada día una cantidad determinada de proteínas de alto valor bilógico para cubrir las numerosas y complejas funciones que desempeñan estos nutrientes. Como hemos dicho, las proteínas de origen vegetal son deficitarias en algunos aminoácidos esenciales. No obstante, como el aminoácido deficitario suele ser distinto en las proteínas de los distintos vegetales, si estos alimentos se combinan con acierto, el organismo obtiene todos los aminoácidos esenciales que necesita para fabricar las proteínas humanas.

El consumo de legumbres, cereales y frutos secos permite obtener proteínas de calidad pero con menos grasa saturada y colesterol. Estupendo, ¿no?

Lentejas con arroz, espaguetis con guisantes, garbanzos con piñones…la obtención de las proteínas necesarias para el correcto funcionamiento y el crecimiento del organismo se puede lograr con una acertada combinación de productos vegetales. De esta forma ingeriremos menos grasa saturada y colesterol, sustancias propias de los alimentos de origen animal.

Además, la elaboración de platos ricos en proteínas vegetales se puede convertir en una forma sencilla y económica de diversificar los menús de cada día para toda la familia. Aquí te presentamos algunas combinaciones acertadas:

· Legumbres + cereales integrales: lentejas con arroz, alubias con pasta, cus-cús con garbanzos y verduras, espaguetis con guisantes y gambas, hummus o puré de garbanzos con pan de pita o tostadas…

· Legumbres + frutos secos y semillas: Garbanzos con piñones, ensalada de lentejas con nueces, hummus o paté de garbanzos (garbanzos triturados con semillas de sésamo y especias)

· Cereales integrales + “leches” vegetales: arroz inflado o avena con batido de soja, leche de almendras con muesli…

· Frutos secos y semillas + cereales integrales: Ensalada de arroz con frutos secos, pasta con nueces…

Trasplantes, Bienestar, Diagnóstico, Medicación, Tratamientos no farmacológicos, Alimentación, Actividad física

Autor: Laia Freixinet, Nutricionista

Última modificación: 15 julio 2013

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