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Tras un trasplante, ¿cómo debo cuidar mi piel?

Tras un trasplante de órganos se debe prestar especial atención a la piel. ¿Por qué? Te lo explicamos aquí.

La piel es el órgano más grande de nuestro organismo, y además es un órgano realmente útil: nos protege contra el calor, la luz del sol, controla la temperatura del cuerpo y almacena agua, grasa y vitamina D. Sin embargo, pocas veces le prestamos suficiente atención y le dedicamos los cuidados que deberíamos. En el caso de las personas que han recibido un trasplante, esta especial dedicación debe ser aún mucho mayor. ¿Por qué? Pues porque, por desgracia, el uso continuado de agentes inmunosupresores (utilizados para prevenir el rechazo del nuevo órgano) aumenta el riesgo de desarrollar cáncer y, más concretamente, el riesgo de sufrir cáncer de piel.

El cáncer de piel, una amenaza que debemos contemplar

Las personas que han recibido un trasplante de órgano sólido tienen una probabilidad hasta 65 veces más alta de desarrollar cáncer de piel que la población general, y se estima que hasta un 70% de los receptores con un fototipo de piel clara desarrollarán algún tipo de lesión de la piel durante los 20 años posteriores a la intervención. Eso sí, en la mayoría de los casos, esta será tratada con éxito.

Alrededor del 95% de los cánceres de piel en personas trasplantadas corresponden a cánceres de piel no melanoma. Además, el riesgo de desarrollar esta lesiones aumenta de manera proporcional al número de lesiones queratósicas que la persona tuviera en su piel antes de ser intervenida.

¿Qué factores de riesgo existen?

Dentro de los factores de riesgo encontramos el fototipo de piel, la radiación ultravioleta acumulativa y la infección por virus de papiloma humano, los cuales aumentan su peligrosidad al asociarse con un tratamiento inmunosupresor crónico, fundamental en personas trasplantadas.

Otros problemas que pueden aparecer

El hecho de que tu piel sea más sensible de lo normal puede hacer que tras el trasplante sufras problemas de acné (debido a los efectos de los estoroides y que desaparece con la reducción de las dosis y un tratamiento adecuado), verrugas (de fácil cura con un tratamiento local), herpes (que suelen seguir un trayecto de las costillas o el muslo), hirsutismo o crecimiento aumentado del vello que puede solucionarse con una modificación del tratamiento inmunosupresor y hematomas (como consecuencia de los efectos de la cortisona que hacen que la piel se vuelve más fina y estos aparezcan con mayor facilidad).

¿Cómo podemos cuidar nuestra piel?

Aunque tu equipo médico te explicará con detalle todos los cuidados que debes adoptar tras la operación, es importante que conozcas algunas pautas que te ayudarán a mantener tu piel sana:

1. Mantén una impecable higiene corporal. A la hora de ducharte utiliza un jabón neutro y sécate bien los pliegues de la piel para evitar que la humedad favorezca la aparición de gérmenes.

2. Mantén la piel hidratada y vigila la exposición al sol. Tu piel es más sensible a los efectos del sol, así que si las radiaciones ultravioletas son perjudiciales para todo el mundo, para ti lo son más. Utiliza siempre cremas con factor de protección alto y evita exponerte al sol entre las 12 y las 4 de la tarde.

3. Explora tu piel con frecuencia en busca de posibles lesiones y acude a la consulta del dermatólogo con regularidad. En el caso de encontrar algo sospechoso, consúltalo de inmediato con tu médico.

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Autor: Purificación Salgado, Periodista

Última modificación: 21 septiembre 2015

© People Who Global, iStock.com

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