La hepatitis y trasplante de hígado por cirrosis

El hígado se encarga de cumplir más de 500 funciones químicas, y es por esto que se debe mantener en buen estado para evitar que los problemas que este órgano pueda padecer nos lleven a un terrible escenario.

En ese sentido, La hepatitis puede ocasionar que el hígado presente graves problemas; tan graves, que en algunos casos hasta es necesaria una intervención quirúrgica conocida como trasplante. Aquí conocerás todo cuanto debes saber las razones que pueden ameritar un trasplante de hígado por cirrosis hepática y hepatitis.

Los problemas en el hígado

Dependiendo del mal trato que se le dé al hígado, caracterizado por el alto consumo de alcohol, de grasas y de otros elementos perjudiciales, este puede verse dañado y deteriorado. Cuando esto sucede es necesario cambiar de inmediato el estilo de vida que se lleva con el fin de evitar que siga empeorando la condición. Hay personas que se dan cuenta a tiempo y hacen los cambios necesarios para mejorar su forma de vida.

Sin embargo, en otros casos las personas evitan darse por enterados sobre lo que padecen, y prefieren continuar con sus excesos y sus maneras de hacer las cosas, lo que puede ocasionar que el hígado se deteriore de manera irreversible. La cirrosis hepática, caracterizada por surgir por el abuso de las bebidas alcohólicas y otras sustancias nocivas, es de las enfermedades que pueden dañar tanto el hígado, como para ameritar un trasplante.

La hepatitis es una condición que no se da por el exceso de un estilo de vida malsano, pero sí puede surgir por ingerir algún elemento contaminado, y esta enfermedad también afecta al hígado, ocasionando que se inflame y siga con sus funciones de forma deteriorada.

Consecuencias de la hepatitis

Entre las consecuencias que puede traer la enfermedad de la hepatitis está la inicial inflamación del hígado. Se dice que algunas personas pueden llegar a sentir pinchazos en el hígado, pero esto se dice que es un efecto que surge en los costados pero que no tiene lugar en el hígado, ya que este órgano no duele cuando está enfermo.

Las consecuencias de la hepatitis, más concretamente de los tipos B y C, pueden ser severas para los pacientes, y es que estas enfermedades no solo inflaman el hígado por un tiempo, sino que deterioran la calidad de sus funciones, ocasionando que se extienda el tiempo de la misma por mucho más que una simple hepatitis A.

Cuando la hepatitis se extiende puede tener efectos devastadores, siendo la antesala de una cirrosis y ameritar un trasplante. Es por ello que si se tienen indicios de que la enfermedad está entrando en el sistema, hay que consultar de inmediato con el médico a fin de evitar un escenario terrible.