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Mi pareja está trasplantada

¿Tu pareja acaba de recibir un trasplante? Tú también puedes ayudar a hacer su día a día más fácil. Aquí tienes algunas recomendaciones.

Seguramente que no solo la vida de tu pareja ha pegado un giro de 360 grados tras el trasplante. Seguro que la tuya también. Un trasplante es un regalo de libertad y autonomía. Es un regalo de vida. Una ilusión renovada que se carga de un plumazo todo el sufrimiento anterior. Desde el momento de la intervención, la vida se ve de otra manera; atrás quedan la angustia de la lista de espera y el miedo a no llegar al momento del trasplante. Ahora es tiempo de relajarse y mirar hacia el futuro con ilusión y esperanza. Y es tiempo de cuidarse también, cómo no. La persona trasplantada tiene la obligación y responsabilidad de cuidar del órgano que le ha sido donado. Es una tarea suya y solo suya. Pero tú también puedes ayudar a hacer su día a día mucho más fácil. ¿Quieres saber cómo? Nosotros te damos algunas recomendaciones.

¿Qué cosas puedo hacer para ayudar a mi pareja?

A todos nos gusta sentir que nuestra pareja nos apoya y comprende. Sentir que se interesa por nuestras cosas, que se preocupa por nuestro bienestar y que trata de hacernos la vida más llevadera. Hay varias cosas que puedes hacer para ayudarle a cuidarse.

- Trata de cocinar platos saludables, pobres en sal y bajos en calorías. La medicación que toma favorece la elevación del colesterol y la hipertensión, así que hay que tener mucho cuidado con la dieta. Solidarizándote con el tema de la alimentación no solo ayudarás a tu pareja a mantener una salud de hierro, sino que también cuidarás de ti. Evita también comprar alimentos que él o ella no podrá comer. No le pongas los dientes largos.

- Colabora para que la casa en general y vuestro dormitorio en particular estén más que limpios. La higiene es un factor que hay que cuidar mucho para prevenir infecciones, así que bajo ningún concepto descuidéis la limpieza de vuestro hogar.

- Evita el contacto con tu pareja si estás enfermo. Nada de toser o estornudar a su alrededor. Debéis tener cuidado de que no se contagie, y esto es especialmente complicado cuando se convive bajo el mismo techo.

-Anímale a hacer deporte. La bicicleta es una buena forma de empezar a hacer ejercicio. ¿Por qué no salís a dar un pequeño paseo en bici cada día? ¿Qué tal caminar media horita al día por alguna zona verde? A ti también te ayudará a mantenerte en forma y controlar el estrés.

- Si fumas o bebes alcohol trata de no hacerlo delante de él. Sabes que tu pareja tiene prohibidísimo hacerlo, y fumando o bebiendo abiertamente delante de él no harás más que despertarle el deseo de hacerlo. Mejor evitar este tipo de tentaciones.

- Acompáñale siempre que tengas la ocasión a sus citas con el médico. Es una buena forma de mantenerte informado sobre la evolución del trasplante y hacerle sentir arropado. Seguro que te lo agradece.

- Muéstrate comprensivo y dispuesto a hablar siempre que sea necesario. Entiende que a veces puede llegar a ser desesperante tener que someterse a tanta exploración y prueba. Intenta mostrarte positivo y transmitir optimismo.

¿Y cómo cuido de mí mismo?

Es un gesto muy solidario que te preocupes por el bienestar de tu pareja. Pero igual de necesario es que cuides y atiendas tus propias necesidades. Muchas veces nos centramos tanto en cuidar de alguien a quien queremos, que nos olvidamos de nuestra propia comodidad. Y esto no es sano ni para uno mismo ni para la pareja. Sin embargo es algo en lo que es fácil caer. Por eso es importante que sigas algunas pautas:

- Expresa cómo te sientes. No tengas miedo de explicar cuáles son tus preocupaciones o miedos. Tus problemas también son importantes, y también tienes derecho a reconocer que necesitas un descanso o a pedir que te echen una mano.

- Busca apoyo en personas fuera de la pareja. Siempre es bueno contar con gente con la que podemos charlar abiertamente sobre aquellas cosas que nos preocupan. Desahogarnos nos ayuda a sentirnos mucho mejor y recargar energías.

- No dejes que el trasplante se convierta en una obsesión. Es comprensible que antes de que tu pareja fuese operada, estuvieseis constantemente preocupados por el trasplante, pero a raíz de la intervención esta preocupación no tiene sentido. Debéis sentiros felices, agradecidos y con ganas de recuperar el tiempo perdido. Así que nada de obsesionarse.

Os sobran los motivos para estar felices y entusiasmados con esta nueva etapa. Disfrutar de la vida es casi tan obligatorio como cuidar del órgano que os han regalado. Por eso debéis tratar de vivir con la mayor naturalidad posible. Fuera estrés y preocupaciones. Ya no hay por qué sufrirlos.

Trasplantes, Diagnóstico, alcohol, deporte, colesterol, hipertensión, higiene, vida en pareja

Autor: Purificación Salgado, Periodista

Última modificación: 11 febrero 2013

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