Medico_pasillo_470x320.
Alimentacion_480x320
Lavado_manos_480x320
Manos_crema_480x320
Propositosd_tb_2013_480x320

Bienvenido a tu nueva vida: ahora toca recuperarse

Tras un trasplante ¿cómo me recupero? ¿Cómo deber ser mi higiene? ¿Cómo debo alimentarme? ¿Y la piel? Resuelve tus dudas.

1

2

3

4

5

¿Cómo me recupero?

¡Por fin! Ya pasó todo. Ya te han operado. Ese momento crucial en tu vida que tanto esperabas ya ha ocurrido.Lo más probable es que tras la intervención te trasladen a un box de aislamiento en el que seguirás intubado y conectado al respirador. No te angusties por esto: pasará enseguida. En cuanto te recuperes de la anestesia se te desconectará del respirador y pasarás a respirar con mascarilla, que es mucho más cómodo. Ya te habrán adelantado que el postoperatorio suele ser durillo, pero por eso tendrás a tu disposición analgésicos y tranquilizantes que te harán sentir mucho más relajado. Trata de tomártelo con calma y optimismo. Los próximos días serán fastidiosos, pero es el precio de volver a nacer. Merece la pena, ¿no?

La media de estancia en la Unidad de Reanimación es de cinco días, aunque puede variar dependiendo de tu evolución. Un día más, un día menos. Más tarde pasarás a una habitación aislada en Planta donde ya sí podrás ver y hablar con tus familiares durante la mayor parte del día a través de una mampara de cristal. Pasados 15 días, podrás recibir visitas. Cada vez estás más cerca de salir de esas cuatro paredes.

Ten en cuenta que pasarás cerca de un mes en el hospital hasta que se te dé el alta. Durante este tiempo te visitarán médicos y más médicos, se te realizará una exploración completa y se comentarán los problemas o dudas que hayan podido surgir. No te queda otra que armarte de paciencia y aprovechar para descansar.

La rehabilitación se inicia en el área de Reanimación y continúa de forma más intensa durante la estancia en Planta. Además, durante un periodo de tres o cuatro meses después del trasplante deberás acudir al hospital a las sesiones correspondientes. A partir de aquí seguro que te sientes con fuerzas y en plena forma para llevar una vida completamente normal.

¿Cómo debo alimentarme?

Tu médico será el encargado de decirte qué debes y qué no debes comer. Sin embargo, es importante que tengas algunas consideraciones generales en cuenta.

- Durante los primeros meses es importante que sigas una dieta pobre en sal, equilibrada y con un número de calorías adecuado para que no cojas peso en exceso.

- Los alimentos deben estar siempre procesados (cocidos, asados o fritos) con el fin de que tengan el menor número de gérmenes posibles. Por esta misma razón es súper importante que laves bien y peles la fruta antes de comértela.

- El agua tiene que ser embotellada y mejor si es por marcas de garantía. Si tienes que consumir agua del grifo porque no te queda otro remedio, no te preocupes; está potabilizada y es perfectamente útil para su consumo.

- La leche tiene que ser pasteurizada y envasada en tetrabrick. Lo mismo con los zumos: mucho mejor si los consumes en este tipo de envase.

- No es aconsejable que tomes ninguno de los siguientes alimentos: frutas que parezcan deterioradas o no se hayan lavado antes de pelarse, lechuga, escarola, frutos secos, verduras crudas, embutidos, quesos frescos y pasteles. 

- A largo plazo es recomendable que sigas una dieta pobre en sal, colesterol y cardiosaludable, ya que los efectos secundarios de la medicación favorecen la elevación del colesterol y la hipertensión.

- Es más que aconsejable que mantengas tu peso estable.

¿Cómo deber ser mi higiene?

La higiene es un factor muy importante para prevenir infecciones. Por eso es importante que no descuides algunas cosas.

- La casa en general y tu cuarto en particular deben estar limpios como una patena.

- Asegúrate de que nadie más usa tus enseres de aseo, que son solo de uso exclusivo tuyo.

- Lávate las manos con frecuencia, especialmente antes de cada comida y después de utilizar el retrete. Al principio cuesta coger la rutina, pero luego lo harás sin pensar.

- Evita el contacto con personas que presentan signos de infección. Ya sabes, huye de todo bicho viviente al que oigas toser o estornudar…Debes tener mucho cuidado a la hora de evitar estar con niños que tengan alguna enfermedad eruptiva. Sarampión, rubeola, varicela, cuanto más lejos mejor.

- Al menos durante los dos primeros meses evita en la medida de lo posible los sitios cerrados y concurridos, sobre todo si no tienen aire acondicionado. Lugares como iglesias, cines, teatros, centros comerciales y medios de transporte público son el mejor caldo de cultivo para los gérmenes.

- Evita el contacto con animales domésticos no vacunados o controlados debidamente.

- La higiene bucal es muy importante. Es recomendable que uses un cepillo blando y que te laves los dientes por lo menos tres veces al día. Para enjuagarte la boca usa una solución antiséptica y antifúngica después de cada comida.

No te olvides de la piel

El tratamiento con esteroides puede hacer que desarrolles acné y esto no es nada deseable, lo sabemos. Por eso, para prevenirlo, debes tener en cuenta las siguientes medidas:

- Lávate la cara de dos a tres veces al día utilizando siempre un jabón neutro y aplicándolo en la cara con una manopla. Ni hablar de jabones que contengan cremas o aceites, ya que pueden agravar el acné y lo último que queremos es que se nos ponga la cara como una paellera.

- Lávate el pelo con frecuencia y procura mantener la frente libre de mechones de pelo. Si eres mujer y acostumbras a usar base de maquillaje, aquí tienes una mala noticia: deja de usarlo, solo hará que se agrave el problema.

- Mantén las manos limpiar y trata de no tocarte la cara.

- Lávate las manos con frecuencia, fundamentalmente antes de cada comida. Las personas de tu alrededor también deben lavárselas con frecuencia.

- Evita la exposición al sol entre las 10 y las 14 horas.

- Siempre que vayas a tomar el sol utiliza cremas protectoras en la cara y los labios. Incluso si te parece que el sol no está pegando, no te confíes: hay días nublados en los que los rayos ultravioletas queman. Por no hablar de las radiaciones en la arena, el cemento o la nieve.

- Si descubres cualquier cambio en el aspecto de tu piel, comunícaselo a tu médico. Por pequeño que sea: tu médico debe de estar al corriente.

Un poquito de ejercicio físico

Si tu nuevo órgano funciona como debiera, tu capacidad de hacer deporte estará limitada exclusivamente por tu edad y tus condiciones físicas. ¿Hasta dónde puedes llegar? A esa pregunta solo puede responder el entrenamiento progresivo. Sin embargo, es importante que empieces a hacer algo de ejercicio en cuanto te den el alta, aunque sean cositas de poca intensidad.

- La bicicleta es una buena forma de empezar a ejercicio: te ayudará a ir controlando la intensificación del esfuerzo.

- Es aconsejable que des pequeños paseos diarios. Te ayudarán a mantenerte en forma y a descargar estrés.

- Quedan terminantemente prohibidos los deportes violentos como boxeo, kárate, etc.

- Algunos deportes aconsejables son la marcha, el footing, el tenis, el golf o la natación. Pero, ojo, si vas a practicar natación, evita acudir a piscinas públicas hasta que haya trascurrido un año del trasplante. Hay gérmenes en el agua que pueden ser peligrosos para ti. 

- Nunca te sientas como un enfermo: te encuentras psíquica y físicamente preparado para llevar una vida normal como cualquier otra persona sana. 

- Tampoco existe ninguna contraindicación para reanudar tu actividad sexual una vez te hayan dado el alta. Recuerda, eso sí, que debes hacerlo siempre cuidando mucho la higiene. También es aconsejable que durante los primeros meses utilices preservativo. Así evitarás cualquier posibilidad de contagiarte de una infección venérea o fúngica.

Trasplantes, Diagnóstico, acné, alimentación, ejercicio físico, higiene, piel, Unidad de Reanimación, recuperación

Autor: Purificación Salgado, Periodista

Última modificación: 28 enero 2013

© People Who Global

¿Te ha gustado esta publicación?

Si te ha gustado esta publicación, suscríbete a nuestra Revista y recibe los nuevos contenidos.

Suscribirme a la Revista