Vacuna_480x320

Evita las infecciones si estás trasplantado, ¡vacúnate!

¿Acabas de recibir un trasplante? Ojo con las infecciones. Aquí te damos algunas claves sobre las vacunas.

Mucho se habla de la importancia de prevenir infecciones en las personas que han sido trasplantadas, y la verdad es que así es: evitar caer enfermo a partir de un contagio es una de las batallas principales que libran las personas que conviven con un trasplante cada día. Lo que ocurre es que éste es precisamente un tema muy amplio, lleno de matices y consideraciones, y a menudo los pacientes y los familiares echan en falta pautas más concretas que les guíen sobre cómo tienen que actuar. Con este artículo nosotros vamos a tratar de arrojar algo de luz sobre por qué es tan importante prevenir infecciones y qué cosas podemos hacer para mantenernos sanos.

Lo primero que debes saber es que el paciente que está esperando un trasplante suele tener un sistema de defensas algo debilitado al encontrarse enfermo, mientras que la persona que ya ha recibido un órgano tiene que tomar un tratamiento que disminuye las defensas. Esto quiere decir que, en ambos casos, tanto en la persona que espera como en la que ya ha sido trasplantada, las infecciones pueden darse con mucha más frecuencia de la que nos gustaría.

¿Qué podemos hacer para evitar las infecciones?

Son varias las medidas que pueden tomarse para mantener las infecciones a raya. Se trata de medidas que deben aplicarse tanto al paciente trasplantado como a la persona que está en lista de espera y a sus familiares y cuidadores.

Son cosas básicas como evitar el contacto con personas que sufren alguna infección, llevar un tratamiento preventivo con medicamentos (quimioprofilaxis) o incluso poner anticuerpos directamente (inmunización activa). Además, es muy importante mantener el calendario vacunal al día.

¿Qué tipos de vacunas existen?

Las vacunas simulan en nuestro organismo una infección. Lo hacen para que éste produzca una respuesta en el sistema de defensas y cree mecanismos duraderos frente a la infección simulada (generalmente anticuerpos). Las vacunas son preparados modificados, por lo cual las propiedades más agresivas de la infección se eliminan aunque se sigue manteniendo la posibilidad de crear defensas.

Hablando de vacunas encontramos dos tipos: las vivas y las inactivas. Las primeras están compuestas de microorganismos que han perdido su virulencia y suelen estar contraindicadas en las personas trasplantadas. Sin embargo, las segundas, las inactivas simulan la infección sin poder provocarla (no tienen poder patógeno) y presentan una respuesta inmunitaria menor. Por esto mismo son las indicadas en personas con sistemas de defensa alterados: porque no generan infección y tampoco aumentan el rechazo del órgano.

¿Quién debe vacunarse?

Las vacunas se recomiendan a todas las personas en espera de un trasplante, a aquellas que ya han recibido uno y a todos aquellos que conviven con estas personas. En el caso del donante vivo se recomienda que se informe de cuánto va a tardar el proceso, ya que si se prevé largo también es recomendable que se proteja.

¿Qué vacunas se recomiendan?

Aunque las indicaciones varían según la persona, el tipo de trasplante, la edad e incluso el país de residencia, por lo general las vacunas que se recomiendan son:

- Neumonía: Con la vacuna antineumocócica se evitan algunas enfermedades pulmonares. Se recomienda anualmente.

- Gripe: Debe administrarse antes y después del trasplante, según el calendario anual y dependiendo de cómo se prevea que va a ser el virus cada año.

- Varicela: Es necesario comprobar el estado vacunal del paciente antes de ponerla, porque aunque es verdad que muchos adultos han pasado ya la varicela cuando se someten a un trasplante, es necesario asegurarse mediante un análisis de sangre.

- Sarampión, rubeola, paperas: La vacuna triple vírica protege frente a estas tres enfermedades y debe administrarse un mes antes del trasplante. En menores se deben poner dos dosis separadas en un mismo mes.

- Hepatitis: Son varios los virus que afectan al hígado. La vacuna frente al virus B debe administrarse en todo paciente trasplantado, mientras que la A se indica en personas que esperan un trasplante hepático o en aquellas que tienen el virus B o C.

- Algunas meningitis, neumonías, inflamaciones de la glotis o infecciones generalizadas se producen por una bacteria llamada Haemóphilus influenza tipo B. Estar protegido frente a ella es muy importante, sobre todo en los candidatos a trasplante pulmonar y en pacientes inmunodeprimidos.

- Meningitis: Además de la anterior, se recomienda proteger frente al meningococo con la vacuna para la meningitis C, una vacuna que debe administrarse a personas menores de 20 años.

- Tétanos difteria: Para escoger el momento en el que administrarla hay que atender a lo que recomienda el calendario vacunal.

¿Cuándo hay que vacunarse?

Como el periodo de espera del órgano suele ser largo, es recomendable aprovechar esta etapa para generar defensas (anticuerpos). Aunque la respuesta a la vacuna sea menor que en una persona normal, sigue siendo mejor que en la persona ya trasplantada, así que se recomienda administrar las vacunas antes de la operación.

Después de la operación hay que tener en cuenta que el tratamiento inmunosupresor disminuye las defensas. Por eso, y aunque se han hecho varios estudios y ninguno ha conseguido demostrar que las vacunas inactivas aumentan el rechazo, se recomienda esperar unos meses a que el tratamiento inicial se reduzca. Así se evitarán respuestas adversas y se favorece la actividad de la vacuna.

Ya sabemos que la persona trasplantada tiene una respuesta inmune menor, algo que también implica una respuesta menor a las vacunas. Por esto mismo, aunque la reacción a la vacuna sea la esperada, no podemos asumir que el paciente estará completamente protegido y habrá que tomar otras medidas de protección, desde las más sencillas como el lavado de manos hasta el tratamiento con antibióticos si fuese necesario.

Trasplantes, Tratamiento, Síntomas, Diagnóstico, Avances científicos, Profesionales de la salud

Autor: Leonor Roa, Médico de Familia

Última modificación: 17 junio 2013

© People Who Global, iStock.com

¿Te ha gustado esta publicación?

Si te ha gustado esta publicación, suscríbete a nuestra Revista y recibe los nuevos contenidos.

Suscribirme a la Revista