Historia del trastorno bipolar, origen y antecedentes

La bipolaridad es una enfermedad que con el pasar del tiempo se ha hecho cada vez más conocida. Se conoce como una enfermedad o trastorno mental severo en el que el paciente pasa por constantes cambios de humor y diversos estados entre los que se encuentra la manía y la depresión. Se conoce porque los pacientes también desarrollan crisis en las cuales salen a relucir los problemas propios de la enfermedad.

Durante el transcurso de la enfermedad, que hasta el momento no cuenta sino con tratamientos al no conocerse una cura completa, el paciente suele presentar cambios de humor bastante bruscos, como lo es el pasar de la alegría a la más absoluta depresión, y de pasar de momentos de manía y creatividad a momentos de violencia o de deseos y pensamientos suicidas.

En estos tiempos, sin embargo, ya se conoce un poco más sobre el trastorno y pueden darse diversos motivos por los que puede presentarse, además de conocerse tratamientos que ayudan a paliar los síntomas. En contraste con esto, en tiempos antiguos esto no sucedía, y en la historia de la bipolaridad se dan casos de personas que no tuvieron mucha suerte.

Origen del trastorno bipolar

Uno de los primeros casos que se ha documentado en lo que a la historia del trastorno bipolar se refiere nos habla de Robert Schuman, en el año 1854, quien se lanzó al Rin en 1854, aunque fracasara en su intento de suicidio.

Una historia un poco más moderna la encontramos de parte de Virginia Woolf, quien también eligió el agua como última morada, aunque ella sí tendría éxito en su empeño. Se sabe que la mujer se lanzó al río con los bolsillos llenos de piedras. Según su esposo, quien leyera su carta de suicidio, su mujer escuchaba voces que la atormentaban, no podía leer y escribía con dificultad; todos estos síntomas del trastorno.

Si bien estos diagnósticos luego de tantos años no pueden tratarse sino de conjeturas, parece ser que en tiempos mucho más remotos. Parece ser que cerca del siglo I, en Capadocia, sugería que la enfermedad podía contar con ambos extremos de la locura, la manía y la melancolía. De esta forma podemos asumir que ya en el siglo I (y quizás en tiempos anteriores) ya las personas contaban con trastornos mentales que contenían los mismos síntomas de la enfermedad.

También se conoce de los años 1751 a 1759 el médico Andrés Piquer examinó a Fernando VI por problemas en los cuales el hombre padecía de insomnios y de episodios maníacos, en los cuales presentaba violencia contra su propia servidumbre y sus familiares. El hombre, conforme pasaba el tiempo, comenzó a hacerse más huraño, enmudeció, intentó colgarse varias veces y finalmente murió en 1759, postrado en cama y envuelto en sus propios excrementos. Como puedes ver, la enfermedad de la bipolaridad se halla entre nosotros desde tiempos que pueden resultar inmemoriales, pero que por la reticencia a comprenderla o la falta de información de la época no comenzó a conocerse como tal hasta pasada la edad media y el renacimiento, donde podemos encontrar los primeros casos documentados. Esta enfermedad arrastra desde tiempos remotos problemas y angustias, pero hoy en día es tratable más de lo que jamás lo ha sido.