Drogas, alcohol, cannabis y cocaína para el trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una enfermedad mental muy grave, los que la sufren experimentan frecuentes cambios en su estado de ánimo. Estos pueden pasar de estar muy felices y eufóricos a estar muy tristes o incluso molestos. A los momentos de euforia se les conoce comúnmente como manías y a los de tristeza se les llama depresión.

Las causas del trastorno bipolar suelen ser genéticas, es decir, que pueden tener una tendencia familiar o también puede ser causada por una estructura anormal de las funciones del cerebro.

¿Cómo está relacionada la bipolaridad con el alcohol y las drogas?

Esta enfermedad, generalmente, dura toda la vida y los que la padecen deben aprender a sobrellevarla y vivir con ella. Sin embargo, siguiendo el tratamiento indicado y aprendiendo a convivir con esta enfermedad, se puede llevar una vida normal. El problema viene cuando se mezcla esta enfermedad con el alcohol o las drogas, ya que estos aumentan el riesgo de cambios en el estado de ánimo de las personas que la padecen.

La bipolaridad y el alcohol

Se considera que las personas que padecen trastorno bipolar y alcoholismo deben ser tratados por profesionales especializados en ambos trastornos. Debido a que cada una de estas afecciones empeora los síntomas y la gravedad de la otra. El consumo de alcohol retrasa el tratamiento del paciente y del mismo modo puede hacer que caiga en depresiones que lo pueden llevar a la muerte.

Si se padece alcoholismo, es importante solicitar ayuda antes de que los problemas empeoren y sean difíciles de tratar. También es muy importante consultar con un experto en salud mental de inmediato si además se tienen síntomas de trastorno bipolar u otra afección mental.

La bipolaridad y las drogas

Las consecuencias por intoxicación con drogas pueden ser confundidas con los síntomas de la bipolaridad en una fase de manía o hipomanía, lo que dificulta el diagnóstico del trastorno. Una vez que pasan los efectos de la droga, se suele producir una etapa depresiva que llega a durar hasta 4 semanas. En estos casos, el profesional debe esperar un tiempo considerable para que desaparezca esta sintomatología y así poder realizar un diagnóstico adecuado y sin errores.

El cannabis crea un síndrome apático que, debido a la disminución de la memoria, atención y capacidad de aprendizaje, genera desinterés en los estudios o en el trabajo. Estas limitaciones cognitivas determinan que el consumidor tenga un rendimiento escolar y laboral inferior a quienes no la usan. Del mismo modo, el cannabis causa depresión, psicosis paranoide, crisis de pánico y trastornos conductuales.

La cocaína, por sí sola, es capaz de provocar diferentes episodios de manía o depresión, ansiedad, agresividad, síntomas psicóticos, alteración del sueño, deterioro cognitivo y muchos otros síntomas que originan constantes reingresos al hospital.

El trastorno bipolar y las adicciones son una mala combinación, ya que el abuso de estas sustancias es un desencadenante común en este trastorno. Sin embargo, también existen factores como el estrés o los traumas que son los encendedores de la mecha que originan la bipolaridad.