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Una mirada diferente ante la enfermedad mental

Muchos son los tabús y prejuicios que rodean al trastorno bipolar. Quienes sufren esta enfermedad no lo dudan: hay que combatir el estigma.

En nuestra sociedad hay muchas conductas, costumbres o situaciones que nos parecen moralmente inaceptables. La mayoría de las veces este rechazo se basa en el más absoluto desconocimiento, en el más infundado prejuicio, en la condena irracional de algo natural. A este fenómeno, a este miedo a lo desconocido, nosotros lo llamamos tabú, una palabra que –seguro que ni te lo imaginabas- procede del hawaiano y significa “lo prohibido”.

Somos víctimas de muchos más tabús de los que nos creemos: tenemos tabús sexuales, tabús relacionados con la muerte, con el suicidio, e incluso con las enfermedades mentales. Todos ellos no nos dejan avanzar en la construcción de una sociedad mejor; una sociedad más abierta, tolerante y sin miedos. Combatirlos es algo que nos debemos a nosotros mismos y a las próximas generaciones que vendrán a ocupar nuestro lugar en el mundo.

Hoy nosotros queremos poner nuestro granito de arena en esta tarea, en la de luchar contra el estigma de los trastornos mentales, en la de desdramatizar el hecho de sufrir una enfermedad de este tipo. Porque ni tú, ni yo, ni ninguna de las personas que conoces están completamente libres de tener que enfrentarse a una algún día. Y eso, ni tiene nada de oscuro, ni de raro, ni de terrorífico.

Sergio Saldaña, autor del libro “Tengo trastorno bipolar, desmitificaciones y otras anécdotas” está en nuestra misma cruzada. Por eso él ha querido narrar lo que significa padecer esta enfermedad. Eso sí, con mucho sentido del humor. Lo hace a través de una obra de 82 páginas llenas de naturalidad: “Es la forma más sana de hacerlo. Es sana para quien padece la enfermedad y es saludable para quien cuida”. Y añade: “Debe hablarse como un ejercicio de prevención. Las estadísticas están ahí: el 25% vamos a sufrir una enfermedad mental antes de morir. Si nos familiarizamos no solo con los conceptos, sino también con lo que siente el que la sufre, nos va a ser más fácil comprender todo”.

Ruby Wax, diagnosticada de depresión clínica, es una mujer fuerte, entusiasta y además, paradójicamente, se dedica al mundo de la comedia. En su monólogo para la confederación TED “¿Qué tienen de divertidas las enfermedades mentales?” explica que “Si hay algo que acompaña a esta enfermedad es una verdadera sensación de vergüenza”. Algo que también corrobora Saldaña: “Desde el mismo momento en que tuve mi primera crisis sentí el peso del estigma. Aunque estoy convencido de que tenemos que aprender a jugar este partido con ese estigma. Esta entrevista, por ejemplo, es una pequeña victoria más”.

Cuando Sergio se decidió a escribir su libro quiso escapar del tono científico que tenían todos los libros que él mismo había leído hasta el momento: “También quise huir del tono de los testimonios. Pensé, «mi vida no han sido solo las crisis. He vivido en medio, entre una y otra. Y he aprendido a reírme de mi mismo y he valorado los errores cometidos»”. En tono burlón añade que “hablar de las chaladuras es una buena forma de vacunarse contra ellas”, algo en lo que Ruby Wax está completamente de acuerdo: “Si no hablamos de estas cosas y no aprendemos a lidiar con nuestras vidas, no seremos uno de cada cuatro los afectados por enfermedades mentales, sino cuatro de cada cuatro”.

 Y sin embargo hay algo en nuestro imaginario que no nos permite tratar estos temas con sencillez: “En nuestra sociedad la salud mental es mejor no mencionarla demasiado. Es como si fuera contagiosa”, explica Sergio. Al hilo precisamente de este debate, la comediante americana bromea diciendo: “Cuando tuve mi primera crisis, nadie me regaló flores o tarjetas, algo que habrían hecho si me hubiese roto una pierna. Todo lo que recibí fueron un par de llamadas diciéndome que me animara, como si a mí no se me hubiese ocurrido eso antes”.

José Manuel Arévalo, trabajador social de profesión, es el presidente de la federación “En primera persona”, un compendio de asociaciones formadas por personas con enfermedades mentales. Diagnosticado con 28 años de trastorno bipolar, Arévalo ha puesto en marcha lo que él llama “un programa de agentes de ayuda mutua”. Dicho de otra forma, este proyecto viene a ser un servicio integrado por personas que sufren una enfermedad mental que tratan de tú a tú con otras personas que acuden a consulta por motivos de salud mental. Al preguntarle sobre si cree que existe un tabú en la sociedad respecto a este tipo de enfermedades, Arévalo no lo duda: “Cuando hablas de enfermedad mental el imaginario colectivo y cultural hace saltar la alarma. Y es que la mayoría de la sociedad no conoce lo que son las enfermedades mentales. Los estudios dicen que solo un 30% de las personas saben en qué consiste la esquizofrenia, por ponerte un ejemplo”.

Este desconocimiento es el que hace que la enfermedad mental sea también difícil de aceptar por parte de la persona que la sufre. Ruby Wax explica lo mal que se llegó a sentir por no tener ninguna prueba “física” de lo que le estaba pasando: “Tus amigos te dicen: «A ver, enséñame las radiografías, enséñame el bulto», y por supuesto tú no tienes nada que mostrarles”.

Pero lo cierto es que sí que se puede quitar hierro a las enfermedades mentales: “Desdramatizar es básico. Y es posible tomarse la enfermedad con sentido del humor, algo que yo recomiendo”, sentencia José Manuel. ¿Es algo fácil de conseguir? No, no lo es. Y tampoco es fácil de explicar. Cuando le preguntamos a Sergio Saldaña en qué momento la enfermedad dejó de ser un drama en su vida, él nos respondió de una forma bastante original: “Casablanca, la película de Bogart y Hepburn, ¿es una comedia, es un drama, es una crítica política, es una historia de amor? Yo creo que es de todo un poco, y es mi película favorita. No tengo ni idea de cómo el trastorno bipolar ha dejado de ser un drama. Supongo que andando y peleando. Teniendo ganas de vivir y ganas de volver a disfrutar viendo Casablanca”.

Pero para que una sociedad no vea con desconfianza y miedo las enfermedades mentales, también necesitamos unos medios que hablen abiertamente y sin tapujos sobre ellas: “Los medios de comunicación deben ser aliados, no enemigos, y deben hablar de los problemas de salud mental sin asociarlos a dramas o a violencia”, sentencia Arévalo.

Sergio Saldaña va más allá y añade: “Hay que picar la curiosidad a la persona, no solo a la sociedad. Hay que provocarle para que quiera aprender. Porque probablemente la salud mental sea de verdad contagiosa, pero lo es en el sentido de que nada se contagia mejor que la alegría, que el optimismo y que las ganas de vivir”.

Nos podríamos alargar mucho más en torno a este debate, podríamos darte muchas más razones por las que creemos que es necesario hablar sobre la salud mental, por las que sabemos que el tabú creado alrededor de las enfermedades que no se ven, aquellas que afectan a las emociones, a la parte más intangible de nuestro ser debe desaparecer. Pero antes de todo, ¿podemos, como bien dice Ruby Wax al final de su monólogo, acabar con el estigma? Reflexiona un momento sobre esta pregunta. ¿Te das cuenta? Es una tarea de todos: tuya, mía, de tu hermano, de tu vecino, de tus amigos, y hasta del señor que te vende el pan cada mañana. También es una labor que debemos emprender en colectivo, como hacemos desde ‘Personas que’, ofreciendo un lugar de información, una comunidad donde se habla sin pelos en la lengua, un espacio donde se comparten experiencias. ¿Y tú? ¿Aún no sabes cómo puedes empezar con este cometido? Nosotros te damos tres claves: escucha, aprende y usa tu empatía.

Trastorno bipolar, Diagnóstico, Diagnóstico, Síntomas, Aspectos psicológicos, Vida social, Profesionales de la salud, Sanidad pública

Autor: Purificación Salgado, Periodista

Última modificación: 7 octubre 2013

© People Who Global, Oriol Alegret

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