¿Qué es el diagnóstico del trastorno bipolar?

En esta época de posmodernidad, individualismo, materialismo consumista y aglomeración en megalópolis, el ser humano está a merced de su fragilidad psicológica y las consecuencias devastadoras de las enfermedades que atacan la psiquis de los ciudadanos que diariamente deambulan por las calles de cualquier ciudad del mundo. En este escenario, el trastorno bipolar ataca hoy 2% de la población mundial (aproximadamente 145 millones de personas) y junto a la depresión se ha convertido en un tema de salud pública para los gobiernos.

El trastorno bipolar es un padecimiento del cerebro que somete a las personas a estados de ánimos pendulares, pasando de momentos de alegría, euforia, entusiasmo y optimismo, a situaciones en las cuales los afectados posteriormente están tristes, pesimistas, con el ánimo totalmente decaído, igualmente en sentido contrario. En términos generales, los psiquiatras identifican en toda persona que sufre este desorden mental, dos momentos totalmente opuestos: episodio maníaco y episodio depresivo.

Cualquier persona puede pasar de la euforia a la depresión, no obstante, en el caso del trastorno bipolar, este se manifiesta con conductas extremas, perturbación del sueño, alteración en las relaciones interpersonales y la imposibilidad de llevar a cabo tareas domésticas, estudiar, ejercer apropiadamente un oficio o profesión. Tanto hombres como mujeres, sean adultos o niños pueden sufrir los rigores de la bipolaridad para toda la vida.

Hasta los momentos, los especialistas no ha podido determinar las causas u origen específico que provocan el trastorno bipolar, ni mucho menos las posibilidades científicas de evitarlo. Esta enfermedad crónica puede tener, por una parte, una base genética, cualquier persona bipolar la puede heredar de su padre o madre, de acuerdo a las hipótesis de los psiquiatras. Por otra parte, existe la teoría que el consumo de sustancias psicoactivas, abuso de esteroides y antidepresivos, además de insomnio pueden desencadenar la aparición de esta aflicción psicológica, incluso sin tener precedentes familiares.

La detección y el diagnóstico del desorden bipolar sigue siendo un asunto nada fácil para los especialistas, pues tiende a confundirse con otras enfermedades mentales como la esquizofrenia o la depresión. Lo importante es la observación permanente del afectado y la atención psicoterapéutica a tiempo. Hay algunos comportamientos clave para determinar si un familiar o amigo cercano padece de este desequilibrio mental:

Conducta Maníaca:

  • Se caracteriza por la excesiva alegría o efusividad
  • Hiperactividad asociada a lo sexual, consumo de alcohol, ludopatía, compra-ventas innecesarias, actos imprudentes, sensación de poder hacer lo imposible.
  • Conversaciones sobre diversos tópicos en un mismo momento
  • Imposibilidad de conciliar el sueño
  • Nerviosismo e irritabilidad

Conducta Depresiva:

  • Podemos observar una persona extremadamente triste, ánimo apagado y un inusitado cansancio o desgano para realizar las labores cotidianas.
  • Pensamientos suicidas y la muerte como tema permanente en las conversaciones
  • Exceso o falta de sueño
  • Extremadamente preocupados por problemas reales o irreales
  • Olvido de datos o rutinas fáciles de recordar
  • Pérdida del interés en actividades que le proporcionan gozo
  • Desequilibrio en los hábitos alimenticios. Poca o mucha ingesta de comida.

Estas manifestaciones exteriores permiten a las personas en general y a cualquier profesional de la psiquiatría inferir en primera instancia la existencia del trastorno bipolar. Cuestión que con la debida observación y análisis médico se verificará para proceder a la medicación y la respectiva psicoterapia, permitiéndole a la persona afectada llevar una vida más tranquila y sosegada, además de controlar con eficacia los intempestivos estados de ánimos, la depresión y los demás altibajos en las actividades del diario vivir.

Si bien, la bipolaridad se cuenta entre las enfermedades incapacitantes, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, un buen y permanente tratamiento farmacológico, junto con su respectiva atención sicológica, ayudarán a los pacientes a llevar las riendas de su vida y desarrollarse plenamente en los diferentes ámbitos de las relaciones sociales.

Esta enfermedad si bien es una limitante en la vida de quien la padece, también puede ser un obstáculo franqueable con esfuerzo y tesón. Algunas de las personas que conviven con nosotros en el trabajo, vecinos, conocidos habituales, celebridades del cine, televisión, Internet y famosos intérpretes de música han sido diagnosticados con trastorno bipolar. A pesar de las dificultades que han enfrentado, ellos conocen el éxito, la fama y la fortuna gracias a su empeño por derrotar la enfermedad que los aqueja y sobreponerse a los episodios maníaco-depresivos a lo largo de su vida.