Diagnóstico de VIH y cómo se detecta

La detección temprana es la mejor arma. El diagnóstico del Virus de Inmunodeficiencia Humana implica someterse a la prueba para detectarlo, y repetirla, en el entendido de que no hay síntomas específicos en el inicio de esta enfermedad que conduzcan a sospechar de ella.

Se trata de un examen de sangre denominado prueba de anticuerpos al VIH o inmunoanálisis. Se realiza en laboratorios o en casa, mediante un  kit para tal fin. Si resulta positivo el primer resultado será necesario un segundo examen. Si la prueba arroja negativo pero se trata de una persona de riesgo, igualmente se debe repetir el examen posteriormente.

Es indispensable tomar en cuenta que ante un síntoma sospechoso es necesario realizarla. Muchas personas están infectadas sin saberlo, lo cual contribuye a propagar la enfermedad.

Un diagnóstico precoz también permite al médico decidir cuándo es el momento oportuno para iniciar el tratamiento. Mientras más temprano, mejor.

Que una persona resulte infectada con VIH no implica que vaya a desarrollar la enfermedad

Cuándo realizar la prueba para detectar el VIH

Entre una práctica de riesgo y la realización de la prueba de anticuerpos debe pasar un tiempo. Los anticuerpos no aparecen en la sangre inmediatamente después de la infección. Es necesario esperar un lapso conocido como período de ventana, que puede extenderse por tres meses,  para que el resultado se considere fiable. Cuando se sospecha que un bebé puede haber sido infectado por la madre se debe esperar entre 12 y 18 meses para garantizar confiabilidad en el examen.

Prueba de Elisa

La prueba de anticuerpos se basa en técnicas inmunoenzimáticas, conocidas como EIA o Elisa. Si ellas arrojan resultados positivos, la muestra de sangre extraída se somete a la prueba de Western Blot para confirmar un resultado positivo.

La muestra de sangre puede obtenerse a través de la extracción desde la vena o por un pinchazo en un dedo. La prueba de anticuerpos también se practica a partir  de muestras de saliva tomadas con un hisopo o muestras de orina.

Otros métodos para detectar el VIH son el cultivo vírico y la demostración de genoma vírico a través de la biología molecular. La determinación del antígeno p24 en plasma o suero aporta precisión entre los 11 días y el mes después de que el virus ingresa al organismo.  Junto a una prueba de antígeno-anticuerpo posibilita detectar el virus tres semanas después de la infección.

Están reservados para casos especiales, como diagnóstico de recién nacidos, seguimiento de pacientes con VIH, screening de donantes, estudios de variabilidad genética.

Los exámenes de seguimiento se realizan una vez que la primera prueba arroja resultados positivos. Permiten detectar el virus y anticuerpos con más precisión y diferenciar entre VIH 1 y VIH2. No ameritan preparación previa.

Descartar la presencia del Virus de Inmunodeficiencia Humana en el organismo es una necesidad. Una persona portadora puede contagiar a otras o correr el riesgo de no iniciar el tratamiento en el momento adecuado. Si es parte de los grupos de riesgo y experimenta síntomas extraños, lo mejor es practicarla para salir de dudas. Lo contrario es un riesgo innecesario.